El Ministerio Público Fiscal apuntó contra irregularidades: distorsión en la evaluación, limitación a la participación y falta de justificación para la deuda pendiente.
Tal como anticipó Ámbito, el proceso de licitación de la Hidrovía, por donde se transporta cerca del 80% de las exportaciones de granos y derivados nacionales, evidenció una serie de irregularidades que la Justicia no soslayó.
El Ministerio Público Fiscal avanzó con una investigación por omisiones de pasos o alteraciones concretas en el concurso que define quién se queda con la concesión de un negocio millonario, que involucra a capitales internacionales con intereses argentinos.
El dictamen del Ministerio Público, que quedó circunscripto a la Procuraduría Investigaciones Administrativas (PIA), consideró que algunos pasos del proceso de licitación “merecen reproche administrativo y podrían derivar en consecuencias penales”.
En ese sentido, señaló que si bien la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) aprobó los pliegos del concurso, el organismo judicial recibió “una serie de denuncias y/o presentaciones en las cuales se señalaban irregularidades del procedimiento y los pliegos licitatorios” provenientes de organizaciones ambientalistas, integrantes de consorcios portuarios e incluso una de las firmas participantes.
En su presentación, rubricada por el fiscal Sergio Leonardo Rodríguez, la PIA constató “una grave vulneración al principio de transparencia debido a la carencia de parámetros objetivos para la calificación de ciertos aspectos de las ofertas técnicas”. Ante ello, consideró que la “ausencia de reglas claras otorga a la Comisión Evaluadora un margen de discrecionalidad excesivo, habilitando la posibilidad de que los criterios de calificación sean adaptados de forma subjetiva o arbitraria con posterioridad a la apertura de los sobres, lo cual lesiona directamente la libre competencia”.
Los dos grupos que están involucrados en la licitación son los belgas Jan De Nul -que opera en la Hidrovía desde 1995- y DEME. En el proceso, se habrían dejado afuera a las firmas más competitivas, de origen chino. El pliego de Jan De Nul contiene un esquema integral que combina dragado, balizamiento y servicios adicionales: allí aparecerían los actores nacionales como socios ocultos, dado que el modelo de contrato permite una cesión de la concesión.
Entre ellos, se encuentran el Grupo Neuss -con un reciente crecimiento meteórico en negocios que vinculan al Estado y lazos conocidos con Mauricio Macri y actores de la actual gestión, además de ser aportantes de la think thank Fundación Faro- y el Grupo Román, fundado por el magnate de la logística Alfredo Román. En la trama también aparece el empresario Juan Ondarcuhu, líder del Grupo Servicios Portuarios SA, concesionario de las terminales portuarias VI y VII en el puerto de Rosario.
Entraría al negocio multimillonario de la mano de la belga Jan de Nul y del Grupo Neuss. Podría quedarse con la tarea de balizamiento.
“La ANPYN repitió irregularidades que ya habían sido advertidas en procedimientos licitatorios anteriores”, plantea la Justicia. Las pruebas quedaron en manos de la Fiscalía Federal N° 9 de la ciudad de Buenos Aires. Dentro de ellas, la PIA remarcó:
Fuente: diario Ámbito