El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, participó de la apertura del Congreso Maizar 2026, con un enfático discurso en el que pidió un “cambio de actitud” a los productores del campo, “para que no vengan los otros”, en alusión a un gobierno de la actual oposición a partir de 2027.
“El Abuelo” –tal como lo apodan a Iraeta- subrayó “lo bueno y lo positivo que se está haciendo”, y se autodefinió como un outsider: “Cuando no sos de la función pública y de repente te encontrás en la situación de ser un servidor público y leés un un tweet de un productor, que está del mismo lado que estaba yo hace 20 años, te dan ganas de agarrar el sulky a patadas”.
Primero dijo que sentía el “reconocimiento” al presidente Javier Milei y su equipo de gestión, particularmente en temas agropecuarios, pero enseguida se quejó de que “es muy desgastante estar en una posición en la cual vamos haciendo las cosas, bajaste la retención hace 3 días, y es como si nada, como si no hubieras hecho nada”.
En ese momento alzó la voz, y en un tono de pastor exclamó: “Cambiemos de actitud, porque, si no va a cambiar el gobierno y van a cambiar las políticas para el campo. Ya pasó”.
El representante del Gobierno para la política agropecuaria asumió que “no es fácil llegar al todo. Pero tenés que empezar por algo, y muchos algos (sic) hemos estado haciendo estos 2 años desde el Gobierno….”. En ese momento hizo una pausa repentina y afirmó: “No dije la frase para que la aplaudan, pero me llama la atención que no la aplaudan. Si no le ponemos un poco de flow, un poco de onda a la República Argentina de lo que estamos haciendo, no vamos a salir nunca del pantano”… Y mirando a la primera fila, dijo: “Empezá a aplaudir, así alguien aplaude”.
Sobre la necesidad de reconocimiento, Iraeta enfatizó que “es una cuestión pura y exclusivamente actitudinal. La semana pasada tuvimos un discurso en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, del Presidente de la Nación, que fue histórico en términos de cambio de paradigma de lo que significa el campo para un gobierno”.
Al respecto, el secretario de Agricultura dijo que “venimos de gobiernos que no solo destrataron, que tenían un discurso, un relato, en el cual ubicaban al agro del lado del enemigo, del lado del adversario, del lado de los malos”. Y subrayó: “No porque no supieran lo que es el campo, sino porque eso les servía como andamiaje filosófico para sostener el robo y la exacción a la que fue sometido el campo durante los últimos 20 años. Ese paradigma cambió”.
Ponderó que “el Presidente en ese discurso y el ministro de Economía al día siguiente, plantearon una baja de las retenciones con cronograma, y es lo que se está haciendo. Son hechos, las retenciones están bajando, los aranceles se van eliminando, no hay cupos, no hay prohibiciones, no hay pedidos de permiso para exportar, no hay volúmenes de equilibrio, hay otro ambiente para trabajar, hay otro ambiente para sembrar”.
En ese sentido, remarcó el eje de su mensaje: “Cambiemos el ánimo, nosotros, los sembradores, los empresarios. Cambiemos el ánimo porque, si no, no vamos a cambiar. Yo tengo la esperanza porque la estoy viviendo, porque está ocurriendo, porque no es solo discurso, son hechos: la bajas de impuestos, la bajas de aranceles, la promoción de los eventos biotecnológicos”.
Se mostró seguro de que “lo que está tratando de hacer el Gobierno para ayudar al sector privado, y especialmente al agro, está ocurriendo. Entonces, tengamos actitud de que algo bueno está ocurriendo, porque, si no, van a venir los otros, van a venir los que entienden que si todos se avivan para que lado va el viento, los van a seguir esquilmando. No va a ocurrir si cambiamos nosotros de actitud. Se los digo porque yo estuve 40 años del lado que están ustedes, y ahora me toca estar acá”.
Muy comprometido emocionalmente, prometió que se va a “encargar, voy a hacer lo imposible, aunque me cueste la vida, de que no vuelva a pasar. Pero necesito la ayuda. El Gobierno, el ministro de Economía, los argentinos necesitan la ayuda de todos ustedes, así que se las pido”.
Reconoció que “es evidente que faltan cosas, pero estamos haciendo, dentro de las limitantes presupuestarias, lo imposible que puede hacer un gobierno para devolverle la competitividad al campo. Competitividad que se la habían sacado, exprofeso, los malos políticos, sin dejarlos pastorear. Eso está ocurriendo. Que el campo vuelva a ser, o no, el malo de la película depende de nuestra actitud, de la actitud de ustedes como productores, en sus discursos, de la dinámica que tengan en las relaciones interpersonales con el resto de los argentinos”.
Entre la autocrítica y el reproche a otros, Iraeta dijo que “otra deuda que tenemos, que hemos tenido toda la vida los productores agropecuarios con la sociedad, es no habernos sabido explicar. Y eso lo aprovechó la mala política para hacer lo que comenté”.
Entonces, concluyó invocando a sus hijos: “Como dicen los chicos míos, el campo durante muchísimos años fue el villano de una historia mal contada. Estamos cambiando la historia, y no la estamos cambiando con discurso, la estamos cambiando con hechos. El campo está volviendo a sacar a la Argentina del pantano. Estamos sacando a la Argentina prendidos al enganche de la agroindustria. Vamos a salir del pantano, nos vamos a subir al tren que nos invitó Federico Zerboni (presidente de Maizar), al tren del futuro. Y ese tren del futuro al cual el campo siempre estuvo dispuesto a subirse, nos lleva a la próxima estación, y la próxima estación se va a llamar Argentina Próspera”.
Fuente: diario Clarín