El periodista y legislador santafesino Carlos Del Frade aseveró que responde a intereses geopolíticos. También habló del posible rol de Gustavo Elías en la concesión.
La belga Jan De Nul y el grupo también belga Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME) son las dos oferentes que avanzaron a la instancia final del proceso de licitación de la Hidrovía.
En los últimos días comenzaron a publicarse crónicas en distintos medios nacionales en las que se plantean irregularidades en el proceso de concesión de la Vía Navegable Troncal (VNT) y, como lo detallamos ayer en nuestro diario digital, aparece el nombre del presidente de la Unión Industrial de Bahía Blanca, Gustavo Elías, como una de las figuras que podría ser parte del negocio.
Según plantea el diario Ámbito, el empresario bahiense podría quedarse con la tarea de balizamiento en la Hidrovía.
Esta mañana en diálogo con Radio Altos el periodista y legislador santafesino Carlos Del Frade hizo hincapié en la necesidad de saber quiénes son “los titiriteros” en el marco de la licitación de la vía por la que sale del país el 80% de las exportaciones argentinas.
En ese sentido, no dudó en afirmar que el gran actor es el Comando Sur de los Estados Unidos, quien aseguró, ha diseñado y planificado desde 2020 el proyecto para hacerse del dragado, balizamiento y peajes favoreciendo a multinacionales, particularmente, Cargill.
“Por la Hidrovía sale el 80% de las exportaciones argentinas y esto hace a la vida cotidiana de lo que cada familia en cualquier lugar de la Argentina pone en el plato de comida o no pone, si tiene trabajo o no lo tiene. Y esto tiene directa relación con lo que es hoy una economía y una política totalmente subordinada a los Estados Unidos”, subrayó.
Los nombres y actores que aparecen en el proceso como el caso del bahiense Elías, sostuvo, tienen importancia, historia y peso propio, pero no son más que agentes mediadores de un negocio que a nivel regional (América del Sur) fue diseñado por intereses norteamericanos.
“Acá hay una cuestión no solamente de negocios, sino geopolítica”, remarcó.
Explicó que el Comando Sur de EE.UU, que fue el que planificó todos los golpes de Estado a partir de la década del 70 en América Latina, a través de su rama de ingenieros, diseñó a partir de la pandemia de 2020, desde Paraguay, donde tienen la embajada norteamerica más grande del mundo, la planificación de todo lo que tiene que ver con los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y De la Plata. “Ese diseño les confirma a ellos una planificación vinculada a sus grandes empresas cerealeras: la principal, Cargill”, enfatizó.
Y recordó que lograron, en las últimas semanas del gobierno de Alberto Fernández, que el por entonces presidente les entregara la planificación del río Paraná, que luego, “a Milei le vino como anillo al dedo”. “Eso hoy se termina profundizando con esta nueva privatización. Lo que hubo en el medio fue una disputa entre dos gerentes de relaciones internacionales de estas empresas: Mauricio Macri por un lado y Javier Milei por el otro, para ver quién se quedaba con la Hidrovía”, indicó.
“Ahora, en esta segunda etapa, como están todos alineados a los Estados Unidos, lo único que están discutiendo es quién es la empresa que lleva adelante todo esto, y por eso aparecen, no solamente el Grupo Neuss, sino el empresario Juan Ondarcuhu, líder del Grupo Servicios Portuarios SA, como socios nacionales de Jan De Nul. Pero detrás, los titiriteros son el Comando Sur de los Estados Unidos y la compañía Cargill”, reiteró.
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