Federico Storani criticó la postura de la gestión de Milei frente a la propuesta de EE.UU de disolver el Comité de Descolonización de la ONU.
Ayer el vocero presidencial Adrián Ravier aseguró que la Cancillería está estudiando los pasos a seguir luego de que Estados Unidos presentara una propuesta para disolver el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, que es el ámbito donde la Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
El profesor el abogado, profesor universitario y especialista en relaciones internacionales, Federico Storani, afirmó que es grave para la Argentina que desaparezca el Comité de Descolonización.
“Es el único ámbito donde anualmente se hace el planteo del mantenimiento de una situación colonial por parte del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, y allí por unanimidad y por consenso, todos los años se aprueba la necesidad de que debe instar al diálogo por la cuestión de soberanía”, enfatizó.
Sumó como agravante que la otra instancia para mantener el reclamo de soberanía es la Asamblea General de Naciones Unidas, pero las últimas votaciones de Argentina, como por ejemplo, negarse a condenar la tortura como delito de lesa humanidad, sumó “la antipatía” de una gran cantidad de países, entre ellos, muchos de los que constituían el movimiento de países no alineados, como los africanos, que sufrieron de manera muy cruel no solamente la esclavitud, sino también el colonialismo.
“El Comité de Descolonización que existe en Naciones Unidas es el único ámbito que nos permite mantener viva la cuestión Malvinas. Por tanto, que el canciller o que el gobierno argentino estén considerando la posibilidad de ser súper alcahuete de Trump es una mala noticia”, aseveró.

Planteó que la propuesta de EE.UU de eliminar el Comité de Descolonización tiene detrás un objetivo de recorte presupuestario en el marco de su intento de creación “de una organización de Naciones Unidas paralela”. “El Gobierno argentino participa de esa patraña y es una decisión que va en contra de los intereses nacionales en la cuestión de reivindicación de la soberanía de Malvinas”, criticó.
Esta postura de la gestión libertaria, opinó, es parte de la forma de gobernar no en un Estado de derecho sino bajo un Estado de excepción donde “no rige el orden constitucional, ni las leyes, ni las normas”. El ejemplo más claro, señaló, es el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario violando lo aprobado por el Congreso y lo ordenado por la Justicia.
Al ser consultado respecto de si Trump está llevando al Gobierno de Milei a sumarse a una escalada belicista, dijo que no descartaría esa hipótesis. Aclaró que es parte de una política global que está impulsando el presidente estadounidense, que tiene su correlato con lo que está ocurriendo en Europa, particularmente en Francia, con las masivas y violentas protestas en contra de las políticas de ajuste.
“La mayor parte de los recortes en materia de políticas sociales europeas es para destinarlo a gasto militar. Incluso como una exigencia de los Estados Unidos de que aumente su participación en la Organización del Tratado Atlántico Norte. Estados Unidos les ha puesto una cuota fija a los países europeos que deben alcanzar sobre lo que tienen que invertir en armamento de su producto bruto interno. Esto significa que si tienen que gastar mucho más en armamento, tienen que recortar en otro lado. Francia, por un lado, anunció un aumento en armamento y, a los pocos días, un recorte brutal sobre políticas sociales. El resultado son las revueltas hoy en la calle. Es un fenómeno global”, expuso.
Storani también se refirió a los intereses geopolíticos y económicos detrás del interés de las grandes potencias sobre Malvinas, las islas del Atlántico Sur y su proyección a la Antártida. “Todo este tema de jugar con que nos armamos cuando realmente están estas superpotencias (Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña) con un control económico y geopolítico de la región, es como que te den un chupetín para detenerte”, cuestionó, por último.