El Gobierno asegura que está “analizando” el planteo formal de Estados Unidos de disolver el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, el ámbito donde el Estado argentino viene reclamando por la soberanía de las Islas Malvinas.
El vocero Adrián Ravier buscó relativizar la magnitud política de esta decisión y aseguró que no se trata de un revés para el Gobierno argentino.
“Hay sintonía entre este proyecto y nuestra ley de soberanía nacional. No hay un problema allí”, dijo, en primer término, el portavoz en una particular respuesta en el marco de su conferencia de prensa realizada este lunes.
Ante la repregunta de si el Gobierno acompañará este pedido de Donald Trump, contestó: “Está bajo análisis. No puedo hacerlo yo, es algo que hablará el canciller”.
Fuentes oficiales, previo a estas declaraciones de Ravier, reconocieron su “sorpresa” y admitieron que esta decisión de la Casa Blanca genera “dudas” acerca de cuál será el respaldo de la gestión republicana en el conflicto con el Reino Unido.
Estados Unidos solicitó poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, uno de los principales ámbitos multilaterales en los que la Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
El planteo fue formulado el 15 de octubre por la representante de la administración de Trump durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, dedicada a asuntos políticos especiales y de descolonización. Washington argumentó que el organismo había dejado de cumplir el propósito para el que fue creado y cuestionó la reiteración de sus resoluciones y los recursos que destina a sus actividades. (La Nación; Naciones Unidas)
Entre los fundamentos expuestos, la delegación estadounidense sostuvo que más de 80 antiguas colonias se incorporaron a Naciones Unidas como Estados miembros desde la creación del organismo, por lo que consideró que el Comité ya no cumple la misma función que en sus orígenes. También cuestionó que continúe examinando anualmente los mismos asuntos y textos, sin que, según la posición de Washington, ese trabajo se traduzca en avances concretos.
El vocero presidencial intentó bajarle la tensión a la solicitud de Estados Unidos y comparó esa idea con las manifestaciones de Javier Milei en su última intervención en la ONU. El líder libertario cuestionó el desempeño de las Naciones Unidas en el reclamo argentino por las Islas Malvinas y acusó al organismo de no hacer valer sus propias resoluciones frente al Reino Unido. Durante su discurso ante la Asamblea General, el 23 de septiembre, sostuvo que la ONU “decidió mirar para el otro lado” respecto de la situación de las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. En ese sentido, recordó que la Resolución 31/49 insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca abierta la disputa de soberanía y advirtió: “Cincuenta años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
El mandatario también apuntó por la falta de consecuencias ante el incumplimiento de esas decisiones y comentó: “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”.
Milei vinculó sus críticas con el avance del proyecto petrolero Sea Lion, que contempla la explotación de hidrocarburos en la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas rechazadas por la Argentina. “No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias”, afirmó, y advirtió que una institución que no logra hacer valer sus decisiones “pierde lo más importante: pierde su autoridad”.
Fuente: MDZ