El Observatorio de Tarifa Eléctrica Argentina presentó un informe sobre “la trampa” de comparar tarifas sin contexto.
La doctora María María Ibáñez y la licenciada Milena Poggiese presentaron en el marco del Observatorio de Tarifa Eléctrica Argentina (OTEA) que depende del Departamento de Economía de la UNS y el IIESS (CONICET – UNS) un informe que se titula “La trampa de comparar tarifas sin contexto: salarios y asequibilidad eléctrica en Argentina”.
Propusieron una mirada distinta sobre el debate tarifario argentino, incorporando una dimensión habitualmente ausente en las comparaciones tradicionales: la capacidad de pago de los hogares.
Esta mañana en diálogo coin Radio Altos Ibáñez expuso la importancia de conocer qué porcentaje del ingreso de un hogar representa pagar la boleta de energía eléctrica para poder determinar si es cara o barata. En ese punto, recalcó que una misma factura “no pesa igual” en todos los hogares ni en todas las provincias.
Entre los resultados del informe, destacan que hay provincias con tarifas elevadas en términos nominales, pero con mejores niveles de asequibilidad relativa, y otras con tarifas aparentemente “moderadas” donde la factura pesa muchísimo más sobre los ingresos.
La Patagonia y la zona de Comahue aparecen entre las regiones más asequibles del país porque cuentan con mayores salarios que compensan parcialmente el peso de la factura, mientras que Cuyo, NOA y parte del Litoral concentran los peores indicadores relativos de asequibilidad. En algunos casos, la factura eléctrica supera el 6% o incluso el 7% del salario promedio provincial.
Una de las conclusiones a las que arribaron es que el problema tarifario argentino no depende sólo del precio de la energía sino también de cuánto consumen los hogares, qué ingresos tienen, cómo son las viviendas y dónde viven.
“Discutir tarifas sin incorporar asequibilidad puede llevar a diagnósticos incompletos y a políticas mal diseñadas”, aseveró Ibáñez.