En el marco de las actividades por los 50 años del último golpe de Estado, se desarrollará hoy en la Universidad Nacional del Sur un conversatorio sobre construcción de la identidad.
Participarán Julia Pizá de la Agrupación H.I.J.O.S; Victoria Aure de la Red por la Identidad y directora General de Género del Municipio de Bahía Blanca; y Adriana Metz integrante de la Comisión Directiva de la filial de Mar del Plata de Abuelas.
Será a partir de las 16 en Alem 1253, con entrada libre.
“Vamos a hablar de cómo fuimos construyendo nuestra identidad en esa transición entre la dictadura y la democracia, la identidad personal, identitaria, y también la identidad colectiva, en mi caso como miembro de HIJOS Bahía Blanca, y formando parte de este gran colectivo de HIJOS que hay en el país”, expresó en diálogo con Radio Altos Julia Pizá.
Sobre su historia, contó que “empezó con una identidad oculta durante un tiempo” porque en 1977 cuando tenía cinco meses a su mamá la secuestraron y a su papá lo asesinaron. A ella la llevaron junto a otros niños, creen, a Casa Cuna en La Plata.
“Uno de esos nenes era el hijo del matrimonio con el que estaban mis papás y por suerte su abuelo dio con ellos. En el momento que a buscar a Leticia, una nena de tres años, ella le pidió que me lleve a mí también. Un capitán no quería, pero ese abuelo se negó y me llevó”, relató.
En ese momento se inició un período de búsqueda de su familia y dos meses después logró reencontrarse con familiares maternos.
“Estuvimos cuatro o cinco días que no sabemos dónde estuvimos y las condiciones en las que nos entregaron fueron deplorables; estábamos sucios, deshidratados”, subrayó.
Julia se crió con su tía Diana y su abuela en Río Colorado, que cumplieron el rol de figuras maternas, destacó, y con quienes reconstruyó quiénes fueron sus papás y su propia identidad. “Lo hice en el seno de esa familia súper amorosa, pero a su vez comprometida con la defensa de los derechos humanos”, remarcó.
Cuando decidió mudarse a Bahía Blanca en 1995 para estudiar se acercó a HIJOS. “En 1996, cuando se cumplieron 20 años del golpe, conocí a Alejandra Santucho en la Plaza del Sol. Fue un encuentro que no me lo voy a olvidar más porque fue no solamente conmovedor, sino también reparador. Ella es mi hermana del corazón y desde ese momento empezamos a encontrar a otros que habían pasado por lo mismo. El dolor no era individual, sino colectivo”, expuso.
“Fue todo un proceso de construcción de esta identidad colectiva, en principio, nos juntábamos a charlar y a contarnos las historias, y después nos empezamos a organizar para desarrollar otro tipo de acciones”, agregó.
Julia afirmó que sabe quién es gracias al proceso de construcción familiar y a los relatos de los compañeros de sus papás y de sus vecinos. “Todo esto es como un gran rompecabezas donde los aportes fueron múltiples”, describió.
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