Francia vivió este martes una jornada de protestas, con huelgas de empleados públicos y choques entre estudiantes y policías, a dos días de la presentación de la ley de presupuesto y a poco más de seis meses de las elecciones presidenciales en las que la ultraderecha parte como favorita.
Unos 200.000 manifestantes salieron a las calles en todo el país y cerca de 30.000 en París, según el Ministerio del Interior.
En la jornada estaban convocadas más de 170 marchas para reclamar una revalorización de los salarios de los empleados estatales, erosionados por la inflación, y unos “medios presupuestarios a la altura” de la administración pública.
Según el sindicato CGT, más de 300.000 personas se manifestaron en todo el país, entre ellas 70.000 en París.
“Incluso con 40 °C, nuestros salarios siguen congelados”, se leía en una pancarta en la marcha de Lyon, tras un verano boreal abrasador que puso a prueba a los bomberos y al sistema de salud.
Francia celebrará elecciones generales en abril del año próximo.
El pliego de reclamos va desde la pérdida del poder adquisitivo, plantillas de empleados insuficientes, condiciones de trabajo deterioradas y, a veces, precariedad frente a recortes presupuestarios.
Con una deuda pública en niveles récord, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció a mediados de mes que planeaba un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (62.000 millones de dólares) en los próximos presupuestos. Cerca del 10% de los empleados del sector público estatal estaban en huelga al mediodía, según datos del gobierno.
Mathilde Bourgain, una profesora de física en un liceo parisino de 47 años, llegó a la manifestación en París con un grupo de profesores y padres de alumnos, alzando una pancarta que decía “íHartos!”.
“Estamos hartos, todos tenemos que enfrentarnos al cierre de clases y tenemos la impresión de que lo público está más afectado que lo privado”, explicó.
En su colegio, como en muchos otros en el país, se quitaron secciones del primer año de secundaria y hay profesores que se ven obligados a trabajar en varios centros.
“No estamos formados y nos piden que seamos a veces psicólogos, a veces asistentes sociales, a veces madres”, denunció Nadia M’Dahoma, de 45 años, acompañante de alumnos con discapacidad y que dijo cobrar unos 1000 euros al mes por 24 horas semanales.
Por otro lado, movimientos de estudiantes de secundaria que protestan desde la semana pasada por mejores condiciones generales para el sector educativo, protagonizaron un día de enfrentamientos violentos, con grupos de adolescentes que prendieron fuego a contenedores de basura y lanzaron objetos contra la policía, que respondió lanzó gases lacrimógenos.
Los disturbios dejaron 440 detenidos, indicó el Ministerio del Interior, y también heridos, incluyendo al menos 10 miembros del personal y varios alumnos.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció que se iniciaron acciones legales por los actos violentos.
“Esta violencia es indescriptible (…) Legitimarla o pedir, en este contexto, que se amplíen los bloqueos, es poner en peligro tanto a nuestros alumnos como a los funcionarios públicos”, escribió en un mensaje en X.
Los estudiantes mantenían bloqueos y protestas en cientos de escuelas a lo largo del país, con quejas que abarcaban varios temas, desde la organización de los horarios, el tamaño de las clases y la falta de profesores, y las aulas sobrecalentadas durante las recientes olas de calor.
Fuente: TN