Juan Boiardi remarcó la necesidad de realizar revisiones cada 5 o 10 años, sino “ la ciudad se dispara para cualquier lado”.
Ayer el intendente Federico Susbielles presentó los avances en el diseño del Nuevo Código de Ordenamiento Urbano y Territorial (COUT) de Bahía Blanca y destacó el consenso alcanzado con colegios profesionales y desarrolladores locales. Adelantó que la propuesta será enviada la próxima semana al Concejo Deliberante para su análisis y tratamiento.
Una de las instituciones que participó de la etapa de observación del proyecto elevado por el Ejecutivo fue el Colegio de Arquitectos. Esta mañana en diálogo con Radio Altos, su presidente Juan Boiardi, destacó “el ida y vuelta” con el Municipio que permitió hacer aportes para mejorar la propuesta y que se transforme “en una herramienta que sirva para el desarrollo de la ciudad, incorporando parte de la realidad”.
“La ciudad tiene cosas que son imposibles de modificar y otras que sí, entonces en función de eso, cada parte fue sumando su punto de vista, su entender y su perspectiva al proyecto de código. Si lo que querés es una herramienta perfecta, no termina nunca”, admitió.
Principal hincapié hizo en la necesidad de que la Municipalidad desarrolle una “herramienta de monitoreo” para evaluar de manera periódica si la propuesta de ciudad que se plantea en el código, se cumple o no. Sostuvo que se deben realizar revisiones cada 5 o 10 años.
“Vos modelizás una idea, pero después la historia demuestra que a veces el mercado inmobiliario y tantas otras cosas hacen que lo que proyectaste no ocurra o que, por ejemplo, la tendencia de crecimiento de la ciudad se vaya hacia otro lado”, planteó.
Por eso, insistió en que el Municipio tiene que ponerse al frente de la tarea de análisis continuo de la marcha del nuevo Código: “Si no hacés las revisiones, siempre llegás tarde; si esperás 30 años, la ciudad se te disparó para cualquier lado”.
Respecto al desarrollo de la ciudad, remarcó que la propuesta de nuevo Código que será enviada al deliberativo la próxima semana le pone un límite a la expansión y afirmó que el poder de policía del Municipio será importantísimo al momento de aplicar la normativa.
Por último, al ser consultado sobre las excepciones, Boiardi remarcó que si se cuenta con reglas de juego claras, es más difícil poder solicitarlas porque “está clarito para dónde vas, qué podés construir, qué no. Cuando te quedan algunos intersticios, alguno se la juega por ese lugar”.
Y agregó que el principal problema frente a un pedido de excepción es cómo se evalúa la solicitud. “A veces cada uno tiene un punto de vista distinto y lo que para mí está muy mal, para vos está genial. Es una cosa muy compleja cuando en función de inversiones se hace algún tipo de movida que lejos de ser beneficiosa para el sector, termina siendo una gran catástrofe. Más teniendo en cuenta que no son cosas de corto plazo porque, por ejemplo, una construcción tiene una sobrevida de casi 100 años o más”, aseveró.