Tal como lo publicamos el fin de semana, desde la consultora I+D (Industria y Desarrollo), que conduce el exdirector ejecutivo de la UIA, Diego Coatz, este año podrían cerrar 3.300 industrias y en materia de empleos, los nuevos puestos de trabajo que promete el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no alcanzarían para compensar ni un tercio de los que se perdieron hasta el momento.
“Lo que se viene viendo en los últimos 13 meses, después del repunte a fines de 2024 y comienzos de 2025, es una caída importante de la industria y la construcción, sacando el petróleo, la minería y el agro. Y no solamente en la industria, sino también en el comercio y parte de los servicios que hace que se vengan perdiendo 12.000 empleos formales por mes, casi 140.000 en un año”, advirtió el economista esta mañana en diálogo con Radio Altos.
En ese sentido, enfatizó que hay un problema importante tanto en la actividad como en el mercado de trabajo, y, por lo tanto, también en la inversión, el consumo y la sustentabilidad, sobretodo de las pequeñas y las medianas empresas.
“Lo que falta es consumo. Se instaló una dinámica de caída del empleo formal donde los empleos de mayores ingresos pasan a la informalidad (trabajan más y ganan menos), el salario a partir de mayo también empezó a perder, sumado al problema de la mora y el crédito; todo genera una situación donde no hay plata ni consumo en la calle”, expuso.
En el caso de las empresas, recalcó, que frente a los problemas de financiamiento y el aumento de los costos en dólares, tampoco “terminan de hacer pie”, y eso provoca que tanto inversión como consumo estén parados, y que la recaudación caiga provocando que sea el sector público, con cada vez más recortes, sea el que garantice el superávit fiscal que tiene como meta el Gobierno de Javier Milei.
“La rueda está frenada, estancada”, alertó. Sí destacó como punto positivo la estabilidad macroeconómica, con cierta previsibilidad, con una inflación que volvió a bajar y “con un mundo que ayuda” porque los precios internacionales del petróleo y del agro están en niveles récords. “Eso nos da un sobrante de dólares muy importante”, señaló.
Al ser consultado sobre el impacto del RIGI, planteó que ha permitido acelerar inversiones y a tapar un bache en cuanto a la volatilidad económica de Argentina. De todos modos, consideró que incentivar a los grandes sectores exportadores de recursos naturales con los actuales precios internacionales “no luce natural, uno tendría que estar pensando en cómo ayudar a las pymes”, pero por la historia argentina con los problemas macros es un régimen para darle cierta estabilidad, y “eso empieza a madurar”.
Coatz subrayó que la clave es que el RIGI genere un ecosistema de proveedores, que traccione al mundo industrial, a los servicios con valor agregado, pero para eso, recalcó, faltan políticas.
“El Gobierno tiene que cambiar la política económica para que llegue a la gente, a la economía real. La estabilidad está muy bien, pero la paz en el cementerio no sirve. Hay un consenso que la Argentina tiene que seguir bajando la inflación, no puede tener brecha cambiaria, necesita orden fiscal, pero también necesita generar bienestar, crecimiento, inversión, que crezca la economía industrial, el comercio, etcétera, y para eso hay que tomar medidas”, reclamó.
Y concluyó: “Hay un debate dentro del Gobierno con un ala que quiere tomar medidas para reactivar la economía real; esperemos que prime esa ala, sobre todo para que la economía cambie su signo y empiece a crecer de nuevo”.