Los destinos de nieve son los que evidencian más demanda. Las reservas de último momento sostienen a la actividad.
Las vacaciones de invierno atraviesan un balance desigual para el turismo argentino. Aunque el regreso de la nieve revitalizó a los principales centros de esquí y permitió mejorar los niveles de ocupación, ningún destino del país logró hasta ahora alcanzar el 100% de sus plazas. El consumo se muestra más cauteloso, las reservas llegan más sobre la hora y las promociones son determinantes para sostener la actividad.
El panorama refleja una temporada “a dos velocidades”. Mientras Bariloche, Ushuaia, Mendoza y San Martín de los Andes concentran gran parte de la demanda, otros destinos tradicionales registraron niveles de ocupación moderados e incluso bajos.
Según un relevamiento de Promociones Aéreas, Bariloche se movió hasta ahora entre el 70% y el 85% de ocupación, dependiendo del momento de la temporada. Algunas localidades de Córdoba superaron el 80%, mientras que Mar del Plata se mantuvo generalmente por debajo del 50%.
“La demanda está más selectiva y concentrada, pero no necesariamente ausente. Hay interés y búsquedas, aunque la conversión en reservas es más lenta, condicionada por el precio, la financiación y las promociones“, explicó Matías Mute, cofundador de Promociones Aéreas.
El especialista recordó que durante mayo la demanda de paquetes nacionales para viajar en julio había aumentado un 36,9% interanual, aunque ese crecimiento no se tradujo de manera uniforme en ocupación efectiva.
“Todavía no hay señales de una temporada récord comparable con los mejores inviernos, aunque los destinos de nieve están empujando hacia arriba el promedio nacional”, agregó.
El Mundial de fútbol no frenó las vacaciones, pero sí modificó el comportamiento de los viajeros. Muchas familias optaron por esperar el desempeño de la Selección argentina antes de confirmar sus viajes, evitaron trasladarse durante los partidos decisivos o directamente postergaron la salida hasta después de la final del 19 de julio.
Esto derivó en un fuerte crecimiento de las reservas de último momento, estadías más cortas y una mayor concentración de turistas durante la segunda quincena del mes.
Con un consumidor mucho más atento al bolsillo, el sector turístico salió a competir con fuerza en los meses previos al receso. Desde Promociones Aéreas detectaron descuentos de hasta el 50%, promociones de cuatro noches al precio de tres, beneficios 2×1 en actividades y cuotas sin interés. Incluso algunos hoteles decidieron mantener sus tarifas por debajo de la inflación para estimular la demanda.
“La oferta es amplia, pero la demanda está muy sensible al precio y a la relación calidad-beneficio”, señaló Mute. Según explicó, hoy el pasajero compara más alternativas, espera promociones y prioriza paquetes que incluyan vuelo, alojamiento y financiación. Además, crecieron las reservas en alojamientos con cocina y se redujo la duración promedio de las estadías.
Si hay un factor que logra sostener la temporada fue el regreso de la nieve. Los centros de esquí volvieron a convertirse en el principal atractivo del invierno y concentran buena parte del movimiento turístico.
“Se espera que la temporada se extienda con movimiento turístico durante agosto y septiembre, tanto con turistas nacionales como extranjeros que vienen a disfrutar de los paisajes patagónicos y los deportes de invierno”, afirmó Mute.
En ese sentido, detalló que Cerro Catedral prevé operar hasta fines de septiembre, si las condiciones climáticas lo permiten, mientras que Cerro Castor proyecta actividad hasta comienzos de octubre, consolidando a Ushuaia como el destino con la temporada de nieve más extensa del país.
Fuente: Ámbito