La Dra. Andrea Brendel aclaró que no hay evidencia de que fenómenos como el Súper Niño provoquen mayores precipitaciones en Bahía Blanca.
La Dra. Andrea Brendel, investigadora del CONICET en el IADO y docente de Agrometeorología de la UNS, brindará el próximo viernes 30 de octubre una charla titulada “¿Llueve más con El Niño? Mitos y verdades”. Será desde las 18 en Zelarrayán 560 con entrada libre y gratuita.
Esta mañana en diálogo con Radio Altos llevó tranquilidad respecto de qué impacto podría tener el denominado Súper Niño en Bahía Blanca y anticipó, de acuerdo a las primeras proyecciones, que se espera un verano más nuboso y no tan cálido.
En primer lugar explicó que El Niño es un fenómeno natural que tiene una fase cálida, que es la que está registrándose en la actualidad, y una fase fría. Cuando atraviesa la fase cálida, lo que ocurre es un calentamiento del Océano Pacífico frente a las costas de Perú y de Ecuador, generando que se modifiquen los vientos y las lluvias en gran parte del mundo. Ocurre con una frecuencia de entre dos y siete años.
“Hoy el Pacífico está por encima de tres grados de lo normal; en términos atmosféricos y oceánicos, es un valor muy interesante, que no se había registrado desde que se tienen mediciones, y además lleva cinco semanas seguidas con esa temperatura. Se espera que el pico que se proyecta de tres grados y medio se registre entre fines de octubre y enero”, especificó.
El Niño puede ser débil, moderado o fuerte y este año se lo denomina científicamente “Súper Niño” porque nunca se había obtenido o medido un calentamiento tan importante eel Pacífico: “Se estima que hay más de un 80% de probabilidad que siga siendo fuerte hasta marzo del año que viene”.

Señaló que si bien El Niño en general se presenta en áreas alejadas de nuestra región, suele traer una atmósfera más húmeda, más nublada, y temperaturas no tan altas, por eso “todavía estamos en una salida del invierno, no tanto primavera”. “El Niño en general tiende a subir la nubosidad en Bahía Blanca y alrededores”, remarcó.
En cuanto a las lluvias de las últimas semanas, aclaró que es causa de otro fenómeno. “Para que llueva se tiene que producir el avance de un frente frío o un aumento de la temperatura, es decir, que no alcanza solamente con que haya humedad en la atmósfera para que llueva”, indicó y afirmó que se está registrando un bloqueo atmosférico, tal como había expuesto días atrás en Frente a Cano el Licenciado en Ciencias de la Atmósfera, Esteban Zúccaro.
Brendel habló de las consecuencias de El Niño en Argentina y manifestó que se espera que el impacto más fuerte se dé en la Mesopotamia, tal como está sucediendo actualmente.
“Lo que es el sudoeste bonaerense, y particularmente Bahía Blanca, la señal se pierde, es mucho más débil, es decir, no se puede asociar El Niño a mayores precipitaciones. Hay que analizar una estadística de 65 años para tener robustez y saber qué puede ocurrir por El Niño. Si bien inclina la balanza hacia una mayor precipitación y La Niña hacia una menor precipitación, solo El Niño no define las lluvias en Bahía Blanca”, insistió.
Y agregó que las estadísticas demuestran que solamente El Niño explica el 9% de las lluvias de Bahía Blanca, es decir, que el 91% de las lluvias están explicadas por otros factores.
Y en ese punto desmitificó que El Niño haya provocado la trágica inundación del 7 de marzo de 2025. “En ese momento El Niño estaba neutro, es decir, el Pacífico no estaba ni cálido ni frío, estaba normal”, recalcó.
Acto seguido explicó que lo que generó la inundación de Bahía Blanca fue un fenómeno meteorológico extremo: un frente frío que se encontró con una masa de aire más cálida, más húmeda. “Es decir, las tormentas extremas pueden suceder en cualquier año, con o sin fenómeno de El Niño”, reiteró.
Sí admitió preocupación por la temperatura del aire que durante los últimos 65 años se fue incrementando hasta un grado en promedio en Bahía Blanca y una consecuencia es que los veranos están siendo cada vez más cálidos.
“Una atmósfera más cálida puede tener mayor contenido de vapor de agua y esto se traduce en precipitaciones más fuertes y más intensas. A mí no me preocupa El Niño, lo que me preocupa es la salida del verano porque los veranos están siendo cada vez más cálidos”, manifestó.
Si bien aún no hay pronóstico oficial sobre el próximo verano, dijo que las proyecciones dan cuenta de que será más nublado, con un poco más de lluvia y menos calor extremo. Aunque hizo una salvedad: eso no quita que se pueda registrar una tormenta fuerte en enero, en febrero o en marzo. Por eso, Brendel subrayó que lo importante es hacer un seguimiento del pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional para los próximos días.
Por último, contó que realizó un estudio sobre las temperaturas de los últimos 65 años y Bahía Blanca tiene señales de calentamiento atmosférico, sobre todo en el verano.
“Una atmósfera más cálida tiene mayor probabilidad de fenómenos extremos de corta duración, de gran impacto. No hay dudas de que el calentamiento global ocasiona fenómenos meteorológicos extremos”, enfatizó.
Y concluyó: “No es una cuestión de religión, de creer o no creer en el calentamiento global. Es una cuestión de ciencia y la ciencia se investiga, se produce, se estudian las estadísticas y se transmite. Hoy está todo bastante mal expresado y politizado sobre el cambio climático y la realidad es que acá lo que hay que tener en cuenta es lo que dice la ciencia”.