Recalcó que “es justo y normal” que el Sumo Pontífice “invoque la paz y condene cualquier forma de guerra”.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó este lunes de “inaceptables” las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el papa León XIV, al que el mandatario había tildado el domingo de “débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”.
El rechazo de la mandataria europea fue el más contundente de una reacción unánime de toda la clase política italiana, de la ultraderecha a la izquierda, que expone el creciente coste interno de su alianza con Washington.
La declaración de la primera ministra llegó en dos tiempos. A primera hora, Meloni publicó un mensaje en el que deseaba que el papa “fomentara la resolución de conflictos” en su viaje a África, sin mencionar a Trump. La oposición interpretó el gesto como una evasión deliberada. Horas después rectificó sin ambigüedades: “Considero inaceptables las palabras del presidente Trump dirigidas al Santo Padre”. Añadió que el papa es el jefe de la Iglesia católica y que “es justo y normal que invoque la paz y condene cualquier forma de guerra”.
El distanciamiento se produce cuando el vínculo de Meloni con Trump acumula un coste político creciente. A finales de marzo, la primera ministra sufrió su primera derrota electoral importante desde 2022, cuando los italianos rechazaron su reforma judicial con más del 53% de votos en contra. Analistas señalaron que la impopularidad del presidente estadounidense —cuyo respaldo en Italia cayó del 35% al 19% entre 2025 y 2026— fue uno de los factores determinantes. La cercanía con la Casa Blanca, antes considerada un activo, se convirtió progresivamente en un pasivo electoral.
El rechazo al ataque de Trump fue transversal. El viceprimer ministro Matteo Salvini declaró que “atacar al papa, símbolo de paz y guía espiritual para miles de millones de católicos, no parece una acción útil ni inteligente”.
El presidente de la República, Sergio Mattarella, elogió el “enérgico llamamiento a la paz, tan urgente en estos tiempos difíciles” del pontífice.
La secretaria del Partido Demócrata, Elly Schlein, calificó los ataques de un acto que “revela plenamente una cultura de opresión”.
El exprimer ministro Matteo Renzi recurrió al proverbio “chi mangia papa crepa” —quien intenta devorar al papa, perece— y evocó el destino de la Casa de Saboya, barrida de la Historia tras sus enfrentamientos con el Vaticano.
Trump había publicado el domingo en Truth Social un extenso mensaje en el que acusó al pontífice de tolerar que Irán disponga de armas nucleares, de criticar la intervención estadounidense en Venezuela y de censurar su política migratoria. Llegó incluso a sostener, sin prueba alguna, que León XIV solo accedió al papado porque la Iglesia lo eligió para lidiar con él. Horas después, el presidente publicó y luego eliminó una imagen de inteligencia artificial en la que aparecía como una figura cristológica, lo que generó una nueva ola de indignación entre los fieles.
León XIV respondió desde el avión papal rumbo a Argel, primera escala de una gira de once días por cuatro países africanos. “No tengo miedo de la administración Trump ni de alzar la voz con el mensaje del Evangelio”, declaró. El choque venía gestándose desde semanas atrás: el pontífice criticó la amenaza de Trump de destruir “toda la civilización” iraní y presidió el sábado una vigilia por la paz en la que alertó contra el “delirio de omnipotencia” que impulsa los conflictos actuales.
El sacerdote jesuita Antonio Spadaro, subsecretario del Dicasterio vaticano para la Cultura y la Educación, interpretó el ataque como una muestra involuntaria de la influencia real del papa: “Si León fuera irrelevante, no merecería ningún comentario. En cambio, es invocado, nombrado, combatido: señal de que sus palabras pesan”. El incidente ilustra la dificultad creciente de la derecha europea para mantener su alineación con Trump sin pagar un precio político interno, en un continente donde la guerra en Irán erosiona el respaldo popular al presidente de Estados Unidos.
Fuente: diario Infobae