Opera al 40% de su capacidad, y enfrenta una combinación de desplome del consumo interno con un aumento récord en la importación de indumentaria.
La crisis de la industria textil ya dejó en evidencia que el declive en la producción también se trasladó a un peor nivel de empleo ya que uno de cada 3 puestos industriales perdidos en febrero corresponde al rubro.
Según un informe de la fundación Pro Tejer, se registró una caída de -23,3% interanual del nivel de actividad. Si se compara contra dos años atrás, se observa una contracción del -31,3%. Como resultado del primer trimestre del año, la producción textil cayó -26,9% respecto a 2026 y -33,7% respecto a 2023.
Estos niveles contrastan con el repunte de la industria manufacturera en general, que mostró un crecimiento de 5% interanual y una caída acumulada de 2,3%.

El derrumbe del sector tiene su correlato en el empleo: según datos de la Secretaría de Trabajo, durante febrero la industria manufacturera perdió 2.978 puestos de trabajo registrados. De ese total, 928 correspondieron a los sectores textil, confección, cuero y calzado. Desde diciembre de 2023, el sector acumula más de 22.000 puestos de trabajo que dejaron de existir.
Celina Pena, gerenta general de Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), señaló que “los datos reflejan que la recuperación del sector textil todavía no se consolida y que el contexto se vuelve cada vez más complejo”. Y agregó: “La producción continúa en retroceso, el empleo sigue cayendo mes a mes y las empresas operan a niveles de utilización de la capacidad instalada históricamente bajos”.
Por otro lado, según FITA, las fábricas textiles operaron al 40% de su capacidad instalada, prácticamente sin cambios respecto del mes anterior y por debajo del nivel registrado un año atrás. Mientras tanto, el promedio de la industria alcanzó el 59%.
Según otro informe de la Fundación Pro Tejer, la cadena de valor textil e indumentaria atraviesa uno de “los momentos más complejos de su historia reciente”. La entidad hizo énfasis en que la combinación de fuerte caída del consumo interno, generada por el deterioro del poder adquisitivo y pérdida creciente de empleo, sumado a la apreciación cambiaria, apertura importadora acelerada y elevados costos sistémicos está generando un escenario crítico para la producción nacional.
En materia productiva, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió -8,9% interanual en marzo y se encuentra -19% por debajo de los niveles de producción de 2023. Señalaron desde Pro Tejer que se trata de “caídas muy profundas y persistentes por los últimos dos años, en una cadena de valor intensiva en empleo, con fuerte presencia pyme y despliegue federal en todo el país”.
Los datos de las ventas continúan débiles y no logran recomponer el nivel de actividad. Un dato que refleja esta situación fue el desempeño del Hot Sale de mayo, cuyas ventas registraron una caída cercana al -10% interanual en términos reales.
En este contexto de bajas ventas, desde la Fundación expresaron que los precios del sector crecen muy por debajo del promedio general. En abril de 2026, los precios al consumidor de prendas de vestir y calzado aumentaron 12,7% interanual, y se posicionó nuevamente como la categoría de menor suba anual de toda la economía, frente a una inflación general del 32,4%. Desde diciembre de 2023, los precios del rubro acumulan un aumento del 125,4%, casi la mitad de lo que avanzó el nivel general de precios (221,6%).
Pro Tejer señaló que a este cuadro de situación crítica se suma el ingreso masivo de productos importados, favorecido por la desregulación comercial y el cambio en los incentivos macroeconómicos, especialmente la apreciación cambiaria. Subrayaron que “en un contexto global de sobreoferta de textiles e indumentaria, Argentina se transformó en un mercado de destino para excedentes externos, desplazando producción local y profundizando la crisis sectorial”.
Los datos del informe aseguran que las importaciones de indumentaria crecieron +79% en cantidades y +48% en dólares, alcanzando un récord histórico de 23.482 toneladas y USD 333 millones. También las confecciones importadas registraron máximos históricos, con subas de +55% en cantidades y +25% en valores.
Pro Tejer exhortó a tomar medidas para palear la situación, afirmando qué “resulta urgente avanzar con medidas de contención para sostener el empleo y las empresas, al mismo tiempo que se impulsen reformas estructurales de competitividad, alivio fiscal, financiamiento, infraestructura y reducción de costos sistémicos que Argentina ha postergado durante demasiado tiempo”.
Fuente: Ámbito