El sistema de microcréditos gestionado por Cáritas y Ser Comunidad funciona en Bahía Blanca desde 2001. “Es una política exitosa”, destacó Francisco Cantamutto.
Un equipo de trabajo del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS) y docentes y estudiantes del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur (UNS) relevó el funcionamiento de los Fondos Rotativos Solidarios en Bahía Blanca.
Se trata del sistema de microcréditos que desde 2001 financia mejoras habitacionales en barrios vulnerables sin exigir garantías patrimoniales ni recibo de sueldo.
Para el estudio se basaron en 28 entrevistas a beneficiarios y promotores barriales y en datos aportados por las organizaciones que gestionan el programa: Cáritas Arquidiocesana y Asociación Civil Ser Comunidad.
“Es una política exitosa, una buena política; estamos en medio de una crisis de endeudamiento de hogares y encontrar algo que se haya sostenido en el tiempo, que ha permitido resolver necesidades concretas de manera no usuraria, que logra una sinergia entre las capacidades estatales y las comunitarias, nos llamó mucho la atención”, destacó en diálogo con Radio Altos el Dr. en Economía Francisco Cantamutto, quien participó del estudio.
Detalló que el fondo ofrece financiamiento para mejoras habitacionales a una tasa de interés que apenas cubre la inflación, es decir, el financiamiento es muy barato y cuando surgen problemas de pago “se trabaja para resolverlo y la voluntad está en retener y mantener a los vecinos participando del nodo porque esto va a ayudar a otro vecino a que pueda mejorar su situación”.
De acuerdo a los datos recolectados, a través del programa ya se han resuelto más de 4.500 necesidades habitacionales en más de 40 barrios de Bahía Blanca.
“En tiempos donde permanentemente nos dicen que cada quien se tiene que salvar solo, que haya una iniciativa bien concreta que dice mi esfuerzo por pagar puede hacer que mi vecino, con el que me cruzo todos los días, pueda lograr mejorar un poco su vida, me parece un montón”, subrayó.
Además, sumó como positivo que la acción del Estado Municipal se multiplica varias veces. Según estimaciones realizadas por el IIESS, por cada peso que aporta el Municipio logra un impacto triplicado o cuatriplicado. “Si recibe un solo hogar los materiales, el impacto termina ahí, pero como lo que se devuelve se puede prestar a alguien más, lo que produce es que un mismo presupuesto varias veces incrementado llegue a la población. Y también se logra autonomía y valor de la acción propia que no pone a la persona como sujeto de la caridad, sino como protagonista de mejorar su vida”, remarcó.
E insistió en que se trata de un ejemplo de una buena política que, por supuesto no resuelve todas las necesidades habitacionales de Bahía Blanca, pero sí ofrece una alternativa que puede complementar otras.