El equipo llamado Nonabeach, que representan alumnos de la UNS y la UTN, fue premiado con un segundo puesto en el Rally de Innovación 2026 que desafía a estudiantes universitarios a encontrar soluciones sustentables para problemas reales.
Melanie Astolfi forma parte del grupo ganador y habló con Pulso Informativo para explicar que se trata de dos problemáticas diarias que tienen consecuencias ambientales y económicas.
Por un lado, el aceite de cocina, que una vez usado se desecha sin resguardos por lo que puede contaminar el agua, obstruir cañerías y generar inconvenientes en las cloacas. Por otro, las tareas de repavimentación que producen grandes cantidades de material asfáltico envejecido y que, aunque puede reutilizarse, requiere tratamientos para recuperar sus propiedades.
Según un relevamiento realizado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y la empresa DH-SH, cada argentino genera aproximadamente 2,5 litros de aceite vegetal usado por año. Esto equivale a unos diez litros anuales para una familia de cuatro integrantes.
En cuanto al asfalto, basta considerar una cuadra de cien metros de largo y ocho de ancho: retirar apenas cinco centímetros de espesor representa unos 40 metros cúbicos de material, equivalentes a aproximadamente 96 toneladas de pavimento potencialmente recuperable.
La estudiante explicó entonces que se podría filtrar el aceite vegetal y darle un tratamiento especial para utilizar sus propiedades como agente rejuvenecedor del asfalto envejecido. “Con el paso del tiempo, el betún que mantiene unidos los agregados pierde elasticidad debido a la oxidación y la exposición a las condiciones ambientales. Esto favorece la aparición de grietas y el deterioro de la superficie”, subrayó.
En efecto, ese aceite ayudaría a recuperar parte de las propiedades del ligante asfáltico, facilitando la reutilización de los materiales originales en nuevas mezclas para pavimentación.
De comprobarse su viabilidad técnica, este procedimiento permitiría reducir la necesidad de incorporar betún nuevo, un derivado del petróleo, y disminuir el consumo de áridos provenientes de canteras. También podría representar un ahorro para los municipios en la adquisición de materiales destinados al mantenimiento de las calles.
El mecanismo empezaría desde los hogares con el intercambio del aceite por beneficios como puntos o descuentos en comercios locales; para que de esta forma los ciudadanos se involucren en el proceso hasta incorporar el hábito.
El equipo Nonabeach estuvo integrado por Fabricio Imanol Ortiz, Martín Schmir, Rocco Azzolina, Melanie Abril Astolfi, Guadalupe Maldonado Serier, Lautaro Peters, Joaquín San Juan y Luciano Emanuel Nervo Xotta, estudiantes de la Universidad Nacional del Sur, junto con Jerónimo Pirola Ginobili, de la Universidad Tecnológica Nacional.
La competencia reunió a más de 13 mil estudiantes que trabajaron simultáneamente durante 28 horas desde 206 sedes distribuidas en 11 países de América Latina.