La Universidad Nacional del Sur y el CONICET presentaron los resultados de la prueba piloto de monitoreo que comenzó hace un año.
En el marco de la prueba piloto que se puso en marcha hace un año, se presentaron los resultados de la evaluación de las floraciones de cianobacterias en el Embalse Paso de las Piedras.
Se trata de esos microorganismos que viven principalmente en el agua y que, aunque durante mucho tiempo se las llamó “algas verdeazuladas”, no son algas: son bacterias capaces de hacer fotosíntesis. En condiciones favorables pueden multiplicarse rápidamente y producir floraciones, que pueden verse como manchas o acumulaciones verdosas en la superficie. Algunas especies pueden producir toxinas, entre ellas las microcistinas, que pueden afectar la salud de personas y animales si el agua contaminada no recibe un tratamiento adecuado.
De acuerdo al estudio realizado entre octubre de 2025 y junio de 2026 hubo una reducción superior al 90% en las concentraciones de los microorganismos que producen floraciones.
“Más allá de los resultados positivos, quedó en evidencia la importancia de contar programas de monitoreo sistemático y sostenido de los cuerpos de agua”, destacaron los profesionales que participaron del monitoreo.
Fue un trabajo conjunto entre ABSA, la Autoridad del Agua y la Universidad Nacional del Sur, a través del Departamento de Ingeniería Química y la Planta Piloto de Ingeniería Química (UNS-CONICET), con la implementación de una tecnología desarrollada por la empresa canadiense EM Fluids y el apoyo de la Fundación de la UNS. Como parte de la evaluación se instalaron nueve dispositivos distribuidos en distintos sectores del embalse, cuyo funcionamiento fue acompañado por un programa integral de monitoreo.
Además de los resultados biológicos mencionados (reducción superior al 90% en las concentraciones de cianobacterias y de microcistinas), durante el período evaluado se observaron modificaciones en distintas variables fisicoquímicas del embalse. Entre ellas se registró un descenso consistente del pH, junto con el mantenimiento de condiciones aeróbicas y oxidativas tanto durante el día como durante la noche y evidencias de una mayor nitrificación.
Estos cambios, explicaron, indican una modificación de las condiciones fisicoquímicas del sistema que podría contribuir a generar un ambiente menos favorable para el desarrollo de floraciones persistentes de cianobacterias.
Asimismo, indicaron que durante el período de evaluación, no se registraron inconvenientes en el proceso de potabilización asociados a floraciones de estos microorganismos.
“Más allá de los resultados obtenidos, que son muy favorables, la experiencia puso de relieve la importancia de contar con programas de monitoreo sistemático y sostenido de los cuerpos de agua, especialmente cuando se trata de fuentes destinadas al abastecimiento de agua potable”, enfatizó la doctora Vanina Estrada, una de las responsables del trabajo. Junto a ella realizaron el monitoreo Fernando Ramos, Amira Siniscalchi, Pamela Mendioroz y Laura Fritz.

“El Embalse Paso de las Piedras es un ecosistema complejo y dinámico. La presencia y evolución de las cianobacterias no dependen de un único factor, sino de la interacción entre variables como la disponibilidad de nutrientes, las condiciones fisicoquímicas, la temperatura, la dinámica del agua y las relaciones que se producen dentro de la comunidad de organismos que habitan el embalse”, agregó.
Otro punto en el que hicieron hincapié durante la presentación es la necesidad de continuar estudiando la evolución del fitoplancton y las toxinas, las condiciones fisicoquímicas del agua, la respuesta de la cadena trófica y la dinámica de los nutrientes.
“El Embalse Paso de las Piedras forma parte de la cuenca del río Sauce Grande y tiene un papel central en el abastecimiento de agua potable de localidades de la región, entre ellas Bahía Blanca y Coronel Rosales. Por eso, conocer su evolución y contar con información confiable sobre la calidad del agua constituye una tarea de interés no solo científico y ambiental, sino también social”, remarcó Estrada y valoró que la experiencia de las boyas y el programa de monitoreo asociado representan un ejemplo de cómo el conocimiento generado desde la Universidad puede vincularse con problemas concretos que afectan a la comunidad.