Coope Borlenghi
Locales - 17:55
Locales - 09 de septiembre 2026, 17:55

Detectaron contaminación con microplásticos en el estuario y las playas de la región

Se evidencian restos de plásticos, ropa y envases de uso común en el agua, el sedimento y las ostras.

En un estudio inédito, realizado para su tesis de doctorado en Biología, Maialen Ardusso demostró la presencia generalizada de microplásticos en el agua, los sedimentos y las ostras (Magallana gigas) del estuario de Bahía Blanca y las playas de Monte Hermoso y Pehuen Có.

“Los datos confirman que la contaminación por estas partículas de uso humano está ampliamente distribuida en estos ambientes costeros”, dijo la investigadora, cuya tesis se denomina “Microplásticos: contaminantes emergentes en ambientes costeros del Sudoeste Bonaerense” y fue realizada bajo la dirección de las doctoras Melisa Fernández Severini y Natalia S. Buzzi.

El 86% de las ostras analizadas contenían al menos un microplástico en su interior: de las 1100 ostras estudiadas, 946 presentaron al menos una partícula. Esta alta frecuencia de ocurrencia fue observada en todos los sitios y estaciones del año, y evidencia la amplia exposición de dichos bivalvos a la contaminación por micropartículas en la región.

Según indicó, “los análisis mostraron que estas micropartículas provenían de materiales sintéticos (residuos de envases de plástico, telgopor, bolsas), semisintéticos (acetato de celulosa de prendas textiles) y naturales (como el algodón), lo que evidencia que la contaminación está compuesta por distintos tipos de materiales de origen humano. Las descargas de aguas residuales sin tratar parecen ser una fuente importante de MPs”.

Las fibras fueron el tipo de partícula más frecuente y, en su mayoría, en todos los sitios de muestreo, midieron entre 0,5 y 1,5 mm, siendo el negro, el transparente y el azul los colores principales. Los análisis de composición permitieron identificar materiales sintéticos, semisintéticos y naturales.

Ardusso explicó en su tesis que “las concentraciones más altas de MPs se detectaron en la zona media del estuario, un sitio que recibe efluentes de aguas residuales sin tratar de la ciudad. El 44,21% fueron de 0.5 a 1.5 mm mientras que el 40,21% eran de menos de 0.5 mm”. Se analizó la abundancia, distribución y características de los microplásticos en las aguas superficiales de la ría, específicamente en su zona interna y media.

El trabajo es inédito en el país porque reúne muestras de elementos como agua y sedimento y de organismos vivos.

“Las mayores concentraciones se encontraron en las branquias en comparación con el sistema digestivo. Justamente por ese motivo elegí las ostras, porque al alimentarse filtrando grandes cantidades de agua, están continuamente expuestas a lo que contengan. Además, al no desplazarse grandes distancias, la presencia de microplásticos en sus tejidos se relaciona con las condiciones del ambiente donde viven. Son organismos muy útiles y usados a nivel mundial para estudiar la contaminación en ambientes costeros”, resumió.

En relación al alcance en otros animales, como cangrejos o tortugas, Ardusso sostuvo que “la presencia y cantidad de microplásticos puede variar según la especie, su alimentación, el hábitat que ocupa y otros factores. Lo que sí muestran estos resultados es que los microplásticos están disponibles en el ambiente y pueden ser incorporados por los organismos”.

“A su vez, se registraron 10 partículas de MCs por litro de agua y 370 partículas por kilogramo de sedimento. Las fibras fueron el tipo de partícula más frecuente y, en su mayoría, midieron entre 0,5 y 1,5 mm”, dijo.

Fibra de polietileno.

“El análisis de la superficie de los MP detectó diversos elementos como Carbono (C); Oxígeno (O); Silicio (Si); Aluminio (Al); Potasio (K); Calcio (Ca) y Cloro (Cl), Titanio (Ti), Hierro (Fe), Fósforo (P) y Azufre (S), lo que indica la presencia de posibles contaminantes en la columna de agua”, agrega en la tesis.

¿Cómo se efectuó el estudio?

Se realizaron muestreos estacionales durante dos años (2021-2023) evaluando así la dinámica espaciotemporal en agua y sedimento y su acumulación en ostras de la especie Magallana gigas.

Los bancos de ostras en el estuario

Los ejemplares fueron recolectados manualmente y de manera aleatoria en la zona intermareal durante períodos de marea baja, junto con muestras del sedimento circundante. Cada una fue examinada en los laboratorios del Grupo de Investigación de Química en Ambientes de Transición (IADO, UNS-CONICET).

Las muestras de agua fueron recolectadas durante la marea alta utilizando botellas de vidrio previamente acondicionadas para minimizar la contaminación externa y posteriormente filtradas. Se tomaron en Puerto Cuatreros, Parque Marítimo Almirante Brown, Ingeniero White, Isla Zuraita, Villa del Mar, Isla Bermejo, Puerto Rosales, Punta Ancla, Pehuen-Có y Monte Hermoso.

Los filtros fueron examinados bajo lupa estereoscópica para identificar, contabilizar y caracterizar las partículas. Además, una selección de partículas fue sometida a técnicas espectroscópicas para determinar su composición, permitiendo identificar materiales sintéticos, semisintéticos y naturales.

Las ostras viven en ambientes costeros; son filtradoras del agua, extrayendo partículas como fitoplancton, bacterias y materia orgánica en suspensión; una adulta puede filtrar hasta 190l por día. Viven adheridas al fondo marino o a rocas, sin desplazarse.

 “Los resultados muestran que el estuario de Bahía Blanca y las playas de Monte Hermoso y Pehuen Có forman un sistema costero conectado, donde las micropartículas pueden desplazarse entre distintos ambientes y acumularse de manera diferente según las características de cada sitio y la época del año. Esto significa que la contaminación no depende únicamente de las fuentes locales, sino también de procesos naturales, como las corrientes, el oleaje y la dinámica de los sedimentos, que favorecen el transporte de estas partículas a lo largo de la costa”, agregó.

Ardusso indicó que “los ambientes costeros, como estuarios y playas, se han posicionado como puntos críticos de estos contaminantes, recibiendo aportes tanto de vías terrestres como marinas. Sin embargo, los estudios que integran el análisis en matrices abióticas y bióticas, incluyendo organismos biomonitores, y escalas espaciotemporales, siguen siendo escasos, especialmente en países de Sudamérica, como Argentina. Por eso, este estudio es único, porque incluye agua, sedimentos y bivalvos”, contó.

Arduso nació hace 35 años en Sunchales, Santa Fe, y estudió la Licenciatura en Biodiversidad en la Universidad Nacional del Litoral. En 2021 se mudó a Bahía Blanca para realizar su doctorado y fue allí donde conoció el mar.

“Ese encuentro marcó el comienzo de mi interés y amor por el estudio de los ambientes marinos y costeros”, contó.

Es becaria del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía. Realizó varias campañas, entre ellas Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute.

Banner Radio Online
Banner LC
Banner Despabilate XS

Otras noticias Locales

te puede interesar

las más leidas