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Nacionales - 27 de septiembre 2026, 10:29

Cottolengo Don Orione: “La visita del Papa significa una visibilización que nunca tuvimos”

“Nos va a interpelar respecto a que está haciendo cada uno frente a la discapacidad”, subrayaron.

“Esto es un cottolengo”, frase muy común que se usa en nuestro país para describir un lugar en el que hay caos y desorden. Sin embargo, Noticias Argentinas (NA) pudo visitar el Cottolengo Don Orione en la previa a la visita que el Papa León XIV realizará a la institución el lunes 9 de noviembre y corroboró una vez más como los prejuicios hace que se tengan ideas equivocadas.

El Cottolengo Don Orione se inauguró el 21 de mayo de 1936 y desde hace 90 años funciona con la misma misión: brindarle calidad de vida y felicidad a las personas con discapacidad. En la institución ubicada en Claypole, partido de Almirante Brown, viven 410 residentes y trabajan alrededor de 400 empleados, que son más que empleados, son amigos y familia para quienes viven allí.

“Un cottolengo es una institución que pertenece a la obra Don Orione donde se brinda un servicio que técnicamente se llama hogar permanente para personas con discapacidad y centro de día“, explicó el Padre Aníbal Quevedo, sacerdote de la obra Don Orione y consejero provincial de los Cottolengos de Argentina, Uruguay y Paraguay.

El Cottolengo Don Orione tiene un particularidad, según destacó el sacerdote oriundo de la provincia de Chaco y es la razón por la que la institución lleva a cabo esta labor todos los días. “La particularidad que tiene Don Orione es el porqué hacemos lo que hacemos: entendemos que esto es lo que nos pide el Evangelio, queremos hacer el bien”, afirmó

Y precisó: “En el Evangelio Jesús dice: ‘Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Entonces lo que entendemos es que esa persona que tiene límites, es vulnerable, y está en situación de demandar ayuda y apoyo es Jesús”.

“Por lo tanto, nosotros queremos para esa persona lo mejor. Lo mejor en algún momento fue tener un plato de comida, un techo y una mínima atención médica. Hoy eso fue superado y lo que se le ofrece a la persona que vive en el Cottolengo es calidad de vida y calidad de vida implica conocer a la persona, saber sus gustos, sus deseos, sus ideas, es decir, poder conocerlo para darle lo que demanda de acuerdo a sus posibilidades”.

En consecuencia, “el Cottolengo lo que busca es que las personas con discapacidad puedan ser felices”.

NA recorrió el Cottolengo y pudo ver cómo es un día en la institución. Al llegar lo primero que se observa es áreas y áreas de puro verde con distintos tipos de árboles. Un paisaje de paz y tranquilidad que se completa con el sonido de los pájaros.

En Don Orione las 410 personas que viven allí de forma permanente realizan distintos tipos de actividades: talleres de cocina, baile, reciclaje, jardinería, información y actualidad, entre otros. También hay caminatas y misa. 

El viernes pasado, cuando Noticias Argentinas fue a conocer el lugar, pudo ver la felicidad de los residentes bailando rock & roll, cocinado riquísimos budines de chocolate y vainilla, haciendo sus piezas de cerámica o los cuadernos y figuras como un elefante y una jirafa en el taller de reciclaje.

El padre Quevedo contó que se encuentra a cargo del taller de información y actualidad en el que “ellos tienen que llevar los temas que escucharon en la televisión y que les llamaron la atención, para que luego charlamos y debatamos”.

“Llegan temas como inflación, por ejemplo, vienen con cualquier tema de la realidad actual. Ponemos los temas en la mesa, conversamos y debatimos”, compartió el sacerdote con una mirada de felicidad y orgullo por quienes viven allí, la cual mantuvo durante toda la conversación.

“Así es la vida de una persona con discapacidad en el Cottolengo”, expresó y reiteró: “Lo hacemos porque queremos cumplir con el Evangelio de una manera concreta. Uno podría decir tranquilamente con todos los problemas que tiene el área (de Discapacidad), dedíquense a otra cosa y sin ninguna duda, sería más fácil”.

“Pero queremos hacer lo que hacemos porque estamos convencidos de que es una manera que encontró Don Orione de mostrar que Dios nos quiere a pesar de los límites personales. En este caso los límites personales son físicos o mentales y en otra persona puede ser otro límite”, subrayó.

Acerca de cómo se sustenta el Cottolengo, Quevedo explicó que se financia “básicamente a través de los programas de salud: las personas que viven en el Cottolengo son afiliados a obras sociales y por el perfil que nosotros trabajamos las obras sociales son: PAMI e Incluir Salud“.

Agregó que “también está PAMI no contributivo que es un PAMI que está peor que el PAMI de los jubilados”. “De esas tres obras sociales, la mejor es PAMI”, señaló y recalcó: “Eso también te marca a qué público apuntamos”.

Añadió que en ciertos casos cuentan con “obras sociales provinciales”, pero aclaró que “eso nos mueve el perímetro”.

A las obras sociales, “se le suma lo extraordinario que es cuando surge alguna donación” y sostuvo: “Entiendo que como somos creíbles, recibimos distintas cosas en distintos momentos”.

Para completar, tienen un ejercicio de fundraising para quienes quieran contribuir con un aporte económico y así nosotros podamos comprar distintas cosas que precisa el Cottolengo, como por ejemplo, un carro específico para trasladar la comida.

El  fundraising es una actividad cuyo objetivo es captar recursos económicos, bienes o voluntarios para que las entidades sin ánimo de lucro y ONG puedan desarrollar sus proyectos.

La visita del Sumo Pontífice al Cottolengo Don Orione el lunes 9 de noviembre se dará en un contexto en el que el sector de la Discapacidad en Argentina se encuentra en la discusión política debido a los recortes que sufrió el área en el Presupuesto 2027.

Al ser consultado sobre este tema, el padre Aníbal fue claro y afirmó que “el Cottolengo pasa lo mismo que cualquier institución porque está inmerso en la realidad de la discapacidad a nivel nacional, la cual definió como “compleja”.

“Compleja por este tipo de cosas, por las idas y venidas, porque tenemos una ley que en su momento hizo punta en Latinoamérica, la ley 24.901 que obliga a los prestadores a ofrecer el servicio que necesita la persona, pero después no se cumple o se cumple por partes”, señaló

Y puso el foco en la importancia del “nomenclador”, que según explicó, “dicho de una manera básica es una lista de precios” y a modo de ejemplo, indicó: “La prestación de fonaudiología cuesta tanto. Entonces si vos necesitás fonoaudiología, tu obra social tiene que pagar el monto indicado en el nomenclador. La particularidad es que el servicio tiene un precio, pero cuando no tiene un precio vos terminás acordando con la obra social y ahí es que la obra social te posiciona: yo tengo este ingreso y esta obra social y puedo pagar más por ese servicio. Eso lo que genera en el sector de salud es que si a un profesional, uno le paga dos o tres veces más que el otro, ¿Cuál va a elegir?”.

Por lo tanto, advirtió que la posibilidad de “que el nomenclador desaparezca, lleva al riesgo de que las personas tengan distinto tipos de accesos, cuando hoy ese acceso está garantizado por el nomenclador”.

Es así como “toda esa realidad que atraviesa una persona con discapacidad en Argentina, la cual también abarca a sus familias y a las instituciones, le pasa al Cottolengo. Estamos en esa misma dificultad”, enfatizó.

Por lo tanto, “para nosotros la visita del Papa significa una visibilización, que me parece que nunca tuvimos, eso es a título personal”, aclaró al tiempo que marcó: “Es fácil darte cuenta que hoy vienen los medios de comunicación”. 

El sector de la discapacidad “es un sector que está invisibilizado y el Cottolengo también”, sostuvo e indicó: “Yo no me sentaba en un programa a hablar de la obra de Don Orione con los periodistas, no me preguntaban qué opinaba el Cottolengo Don Orione de tal tema. No pasó antes y ahora pasa en el marco de la visita del Papa”.

Al ser consultado sobre qué significa la visita del Sumo Pontífice para quienes trabajan en la institución y para los residentes, contó que” lo que se genera es la alegría de que las personas puedan entender el objetivo que buscaba Don Orione: acercar a la gente al Papa” y explicó: “Lo hacía mediante obras, Don Orione decía yo voy a trabajar por la necesidad de estas personas para que entiendan que es el Papa el que lo hace, es la Iglesia”.

Y aquí en el Cottolengo, “la educación que nosotros damos es esa: nosotros somos la Iglesia que hace 90 años está haciendo este servicio”.

Fuente: NA

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