FIFA destinó un total de US$ 727 millones para la vigesimotercera edición mundialista. La mayor parte se distribuyó entre las 48 selecciones participantes, a las cuales se han destinado US$ 655 millones en premios en metálico, lo que supone un aumento del 50% con respecto a la edición anterior.
Teniendo en cuenta que todos los equipos recibieron US$ 1,5 millones en concepto de gastos, cada federación recibió US$ 10,5 millones por el simple hecho de disputar el torneo.
El organismo que comanda Gianni Infantino distribuye el dineral en función del puesto de finalización de cada selección. Es decir, no recibe lo mismo el ganador del torneo que una nación que no superó la fase de grupos.
Aquellos equipos que quedaron entre las posiciones 33 y 48 reciben US$ 9 millones; los que se ubican entre 17 y 32 obtienen US$ 11 millones, mientras que asciende a US$ 15 millones para los que finalizan entre 9 y 16.
Los cuatro posteriores se reparten US$ 19 millones y, al tiempo de completar el podio, el premio arranca en US$ 29 millones y termina con el ganador llevándose US$ 50 millones, ocho millones más que en Qatar (US$ 42 millones). Esto equivale a un 19% más.
Cabe recordar que el dinero no se destina a los jugadores, sino que recae en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La máxima autoridad del fútbol nacional define cómo distribuye ese dinero entre todos los integrantes, de acuerdo con lo pactado previo al inicio del torneo.
Fuente: NA