El trabajo identifica cinco problemas estructurales: el deterioro y la saturación de los principales corredores viales, la lentitud de los pasos fronterizos para el comercio exterior, los accesos colapsados a los puertos exportadores, la escasa utilización del ferrocarril y la multimodalidad, y la falta de definiciones sobre activos estratégicos como la Hidrovía y la red ferroviaria de cargas.
En ese diagnóstico aparecen obras paralizadas, corredores nacionales con fuerte deterioro estructural y proyectos considerados estratégicos para la competitividad del país.
El informe menciona, entre otros casos, las autovías de las rutas nacionales 3, 5 y 7 en Buenos Aires; la Ruta 52 hacia el Paso de Jama, clave para la minería del litio; el segundo puente Chaco-Corrientes; el corredor ferroviario San Martín para la minería cuyana; la Ruta 151 en Río Negro; los accesos a los puertos santafesinos; la Ruta 34, conocida desde hace años como la “ruta de la muerte”; y la indefinición sobre la Hidrovía Paraná-Paraguay, considerada central para las exportaciones agroindustriales.
Otros casos señalados son las “demoras crónicas y cierres climáticos” del Paso Cristo Redentor en Mendoza, sin posibilidad de utilizar el Paso Pehuenche, no habilitado para cargas generales, además de la obra paralizada en RN 40 entre Mendoza y San juan.
En el NOA también figura el estado crítico en Jujuy de la RN34 San Pedro-Ledesma, un corredor internacional que une Paraguay, Bolivia, Argentina y Chile. Y, en Salta, la RN51 -que cuenta con un financiamiento de organismos como BID y Banco Mundial por u$s300 millones para las obras- como también los ramales C14 y C15. Asimismo, se recueda que quedó “paralizada” la obra de la autovía Tucumán-Santiago del Estero.
En la Patagonia se prenden luces de alerta en Santa Cruz, en la RN3 Comodoro-Caleta Olivia, donde “se transita por tramos no habilitados”, la mencionada RN151 Cipolletti-Catriel que figura como “destruida” y las denominadas “rutas de arena” en La Pampa.
Fuente: Ambito