Claudio Arens, dueño de Agreste, detalló los múltiples factores que llevaron a que decida ponerle fin a un negocio de casi 30 años.
La marroquinería Agreste, presente desde hace casi 30 años en Bahía Blanca, informó que cierra sus puertas. Claudio Arens, quien adquirió el comercio en marzo de 2013, contó esta mañana en diálogo con Radio Altos qué los motivó a tomar esta decisión.
“El mercado está cambiando y la gota que rebalsó el vaso fue que en agosto del año pasado hubo un quiebre en el consumo y de ahí en adelante empezó a caer sin piso todavía. Estamos en un 50% menos de ventas respecto al año pasado”, aseveró.
Pero precisó que el proceso comenzó durante la pandemia. “Este negocio, como muchos, estuvo cerrado, los viajes y los aeropuertos cerrados, nadie festejaba un cumpleaños, por eso este rubro se sintió muy afectado. Desde ahí ya nunca volvió a ser lo mismo”, admitió.
Cuando pudieron volver a abrir las puertas tras las restricciones por el COVID 19, encontraron un centro inundado de palomas, de maceteros, de bicisendas: “el centro tampoco volvió a ser lo mismo después de la pandemia”.
Agregó que la gente se acostumbró a comprar por internet durante la pandemia, sumado a que “el centro se trabó y nadie quería venir”.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, indicó que tuvieron dificultades para importar mercadería, y la situación se debilitó más. A eso, recalcó, hay que sumarle, los dos trágicos temporales de viento e inundación. “Fue muy difícil recuperarse de todo eso y ahora tenemos esta situación muy dolorosa”, expresó con la voz entrecortada por el cierre definitivo.
Contó que la decisión la vienen procesando desde hace varios meses y que hasta recurrieron a especialistas, entre ellos, el economista Guillermo Oliveto. “Ellos miden la pirámide de consumo que muestra que el segmento de familias que ganan entre dos millones y medio y cinco millones de pesos es el que más creció, pero es el que cuando cubre todos los gastos no le queda nada para consumir. Por eso nuestros negocios sufren tanto y abundan los chinos con mercadería muy barata”, especificó.
En la punta de esa pirámide de consumo, están las familias que tienen ingresos que superan los 12 millones de pesos, que podrían ser sus clientes, pero que cuentan con amplia oferta de mercadería por internet y la posibilidad de comprarla en el exterior.
“Por esa puntita de la pirámide nos peleamos todos. Y, además, hay que entender que cambió la forma de consumir. Éste es un proceso duro, doloroso, y para mi forma de ver, no vamos a volver a tener al comercio como históricamente tuvimos”, opinó.
Arens hizo hincapié en la caída de las ventas y para tomar magnitud señaló que hay días en los que prácticamente la caja no la abren: “es casi una locura tener un negocio en pleno centro de Bahía, bien puesto, bien atendido, y que no entre gente”.
“A la gente no le sobra plata en el bolsillo para hacer otros gastos. El problema es que no hay ventas. Y la gente que sí puede gastar, tiene muchas más opciones.”, resumió.
Agreste cerrará sus puertas el último día de julio o antes si vende toda la mercadería que está liquidando con 30 y 40% de descuento.
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