"Una noche pusieron candado y dejaron a los abuelos afuera una noche, sin dar respuesta", denunció una vecina.
Vecinos y trabajadoras del Centro de Día de Mayor Buratovich cuestionaron la decisión de la Municipalidad de cerrar la entidad por cuestiones económicas.
Se trata de una casona que fue donada por una familia hace 28 años, con el fin de que funcione únicamente como lugar de contención para adultos mayores. Sin embargo denunciaron que “esa fue la idea hasta que una noche pusieron candado y dejaron a los abuelos afuera, quitándoles lo poco que tenían“.
Paula Villaverde es una ciudadana que se unió al reclamo, conmovida por la situación, y dijo en Pulso Informativo que no hay respuestas oficiales. “Los funcionarios dijeron que nadie estaba al tanto de la medida que se tomó directamente desde el Municipio de Villarino”, esgrimió.
“El discurso es que los abuelos siguen manteniendo el acceso a actividades que había en la casa de día. No es lo mismo porque tenían acceso a desayuno, almuerzo, merienda y una vianda; era un lugar de contención con clases de gimnasia o yoga, psicopedagoga y duchas”, describió.
Sin embargo enfatizó que “muchos no tienen gas o agua caliente, y otros iban solo por la vianda pero todo eso no existe más. Algunos abuelos van al Centro Cultural a pedir donaciones para tener un desayuno”.
Indignada, Villaverde contó que a modo de compensación de alimentos le dieron un cheque de $203.000 a cada jubilado. “Con esa plata no pueden hacer mucho, sin tener en cuenta que algunos no tienen facilidad para acercarse al banco y otros por más que adquieran ese dinero no tienen servicios en su casa para gestionar los alimentos que recibían en la casa de día”, lanzó.

En ese sentido, criticó que “a grandes rasgos esa plata alcanzaría para cubrir las necesidades que se daban en el centro, luz, agua, gas, etc. Las chicas que trabajaban allí fueron reubicadas, por lo que no hay un recorte de personal. Tampoco supieron decir desde el Municipio cuál era el presupuesto, como para respaldar la decisión que tomaron”.
“De un día para el otro pusieron candado, el edificio está controlado por móviles policiales las 24 horas. Somos abuelos y vecinos con banderas golpeando un tamborcito. Se nos tilda de violentos con la gente, de usar a los abuelos a hacer política y no es así”, lamentó.
Por último Villaverde concluyó: “Nosotros no vamos a parar, las movilizaciones van a seguir, continuaremos con bocinazos y repartiendo folletos para que les devuelvan sus derechos a los abuelos que fueron totalmente vulnerados“.