El Santo Padre brindó su primer discurso en el Palacio Libertad, recordó a Francisco y afirmó que “la economía tiene que estar al servicio de las personas”.
El papa León XIV pronunció su primer discurso en Argentina durante su intervención en el Palacio Libertad ante Javier Milei, autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. En el acto transmitido por cadena nacional, el Pontífice recordó a su antecesor Francisco y dejó definiciones sobre el ejercicio del poder, la economía, el trabajo, la educación, la corrupción y el cuidado de los recursos naturales.
“Quien ejerce la autoridad tiene el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad”, afirmó el Pontífice, en uno de los pasajes centrales de su mensaje.
Al referirse a su llegada al país, León XIV destacó el significado especial de visitar la tierra donde nació su antecesor. “Hoy recorro el camino inverso y vengo a la patria donde el papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con toda la Iglesia”, expresó.
También hizo referencia a la cultura nacional y a algunas de sus principales expresiones artísticas. Mencionó el Martín Fierro, de José Hernández, las obras de Jorge Luis Borges y el tango, al que describió como “nacido del encuentro de barrios, puertos y procedencias diversas”.
“Fue tomando forma un pueblo que ha sabido abrir sus puertas, hacer espacio a quien llegaba y que en momentos difíciles ha encontrado una notable capacidad para levantarse y seguir para adelante”, señaló.
Uno de los ejes centrales del discurso estuvo puesto en la situación económica y las oportunidades laborales. “La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la importancia del trabajo: “Es fundamental vivir del propio trabajo” porque “permite sustentar a los suyos”. También llamó a favorecer la iniciativa privada y a generar condiciones para que el crecimiento alcance a quienes atraviesan mayores dificultades.
El Papa hizo especial hincapié en la emigración juvenil y en la necesidad de ampliar las oportunidades dentro del país. “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños”, afirmó.
Y agregó que, para que puedan proyectar su futuro en la Argentina, es necesario “robustecer de manera particular la educación, la formación profesional, la universidad y la investigación”.
León XIV también alertó sobre el impacto del crimen organizado, las redes de trata de personas, el tráfico de armas y drogas y la corrupción. “Frente a estas realidades, son indispensables la acción coordinada entre los Estados y la solidez de las instituciones”, señaló.
En ese marco, advirtió que “la corrupción erosiona la confianza de los ciudadanos en sus instituciones”. Por otra parte, se refirió a la riqueza natural argentina y a las posibilidades de desarrollo vinculadas con sus recursos. “Argentina ha sido bendecida por Dios con una extraordinaria riqueza natural. Sus campos, sus reservas de agua, sus fuentes de energía, sus minerales y la diversidad de sus ecosistemas ofrecen amplias posibilidades de desarrollo”, afirmó.
El Pontífice también pidió contemplar a las generaciones futuras y proteger la vida desde sus primeros momentos hasta su término natural. Además, reclamó prestar especial atención a las personas que atraviesan situaciones de enfermedad, dependencia y discapacidad.
“Corresponde cuidar, aliviar el sufrimiento, acompañar y hacer sentir a cada persona que su vida conserva siempre un valor que ninguna circunstancia puede disminuir”, expresó.
León XIV cerró su discurso con un mensaje dirigido a todo el país: “Que Dios bendiga a Argentina y a todos sus habitantes”.