El buen momento de Boca Juniors, de la mano de Rodolfo Arruabarrena, tiene ilusionados a sus hinchas pero genera complicaciones en la organización del fútbol argentino. Tras la eliminación de Estudiantes de La Plata de la Copa Argentina, el equipo del Vasco es el único que logra mantenerse con vida en tres competiciones. Y eso genera que se haga difícil programar los partidos que se vienen, que son todos determinantes.
En la Perinola de la AFA “todos piden” y en este caso el que necesitó organizar su agenda fue el Xeneize. Está luchando por el título de la Liga en la tabla anual, sueña con llegar a la final y ganar el Torneo Clausura y ya prepara los cruces de semifinales de la Copa Sudamericana contra Vasco da Gama. A esas tres zanahorias se le suma la Copa Argentina, revalorizada gracias al épico triunfo sobre Racing en Rosario, y que lo tiene como gran favorito frente a Banfield, en el camino a la final.
El dilema que se generó tras el hat-trick de Enner Valencia en Arroyito fue cuándo jugar ese cruce contra el Taladro, y ahí empezaron a cruzarse los llamados entre la organización y los dirigentes, tratando de llegar a una fecha que les cierre a todos. Todo esto con un factor condicionante: hace meses se anunció que la final se iba a jugar el 4 de noviembre. Sí, “se iba a jugar”.
Este viernes se dio a conocer que Boca y Banfield jugarán el 14 de noviembre, diez días después de la fecha pautada para la final, que obviamente será reprogramada para otra ocasión.
El otro duelo de semis, entre Platense y Atlético Tucumán, sí se jugará con los plazos estipulados, el 28 de octubre. Todavía falta que se sepa dónde serán los choques.
Fuente: diario Clarín