"Estamos en una situación muy difícil, con mucha incertidumbre laboral y todo un sistema que tambalea", dijo Pablo Becher.
Más de mil científicos y científicas de todos el país aguardan por recibir sus altas y ocupar sus puestos, a pesar de tener sus concursos aprobados para el ingreso al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Hoy se cumplen tres años sin respuestas y es por eso que reiteraron el reclamo al gobierno de Javier Milei.
Pablo Becher, es uno de los tantos especialistas en Bahía Blanca que aún no fueron efectivizados. En diálogo con Pulso Informativo señaló que “el 7 de septiembre de 2023 se brindó información pública sobre los seleccionados, y se detalló que eran 850 personas de las cuáles ingresaron apenas 200”.
“Estamos en una situación muy difícil, con mucha incertidumbre laboral, gente con becas terminadas que no saben que hacer; y todo un sistema que tambalea porque las líneas de investigación peligran, los becarios desisten de seguir en el sistema y la ciencia se sigue desfinanciando”, resumió.
Explicó que “más allá de lo que se paga, que es poco, no se otorgan aportes jubilatorios, con la obra social teníamos que pagar un plus para acceder. La realidad del Conicet es muy difícil”.
Su mayor preocupación, refirió, es que se va a dar una “brecha generacional” entre quienes pueden continuar y quienes se van: “hay obsolescencia de material tecnológico que no se usa o falta de personal crítico que permita utilizar determinados materiales. Encima todos los insumos son en dólares, o sea que la posibilidad de financiarlo nosotros es casi nula”.
Por eso hoy se hizo esta concentración para exigir al directorio que de una vez por todas se empiece a definir un cronograma.
Contó también que para sobrevivir “muchos se van al privado, otros buscan financiamiento en el exterior y se van del país; otros apelan al pluriempleo, en general la docencia es un refugio laboral aunque no está del todo bien. Es muy difícil para el que decidió investigar, ser expulsada y cerrar líneas de trabajo”.
“Volver es muy difícil. Un tipo que estudia programación, en dos años tiene que volver de cero. Es decir que todo el trabajo de formación, instrumentación se pierde y eso se hace más complicado”, añadió.
Por otro lado cuestionó que “el sistema está fragmentado porque el investigador consolidado no sale a pelear”. “Lo que pasa que necesitan recursos para seguir, si se te va el grupo de investigación no tenés continuidad y se termina el proyecto. Nos afecta a todos”, cerró.
Foto: BVC Online