"Durante un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso”, afirmó el presidente de EE.UU.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció a través de su red social Truth Social la suspensión temporal de las acciones militares contra la infraestructura energética de Irán.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense confirmó que las conversaciones continuarán a lo largo de la semana con el objetivo de alcanzar una resolución completa del conflicto.
“He ordenado al Departamento de Guerra que posponga cualquier acción militar contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraníes durante un período de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso”, detalló el jefe de la Casa Blanca en un comunicado.
Trump describió los intercambios como “profundos, detallados y constructivos”, marcando un giro diplomático tras semanas de bombardeos e incertidumbre sobre la estabilidad en Medio Oriente.
Irán contestó este lunes que no mantiene contacto con Estados Unidos, ni directo ni por intermediarios, según un medio, de acuerdo con un cable de Xinhua.
El cuadro de situación hasta este lunes
El ultimátum de 48 horas que lanzó Trump exigiendo que Irán reabra completamente el Estrecho de Ormuz bajo la advertencia de ataques generalizados contra la infraestructura eléctrica del país islámico provocaba una fuerte escalada en el conflicto que involucra a las naciones mencionadas e Israel.
Trump emitió su advertencia el sábado, día a partir del cual corrían las 48 horas, recordó Xinhua en un cable que toma la Agencia Noticias Argentinas.
Entonces Teherán contestó que tomaría represalias en toda la región si era atacado.
El ultimátum se produjo después de que las fuerzas iraníes controlaran estrictamente el acceso al Estrecho de Ormuz, en respuesta a los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra sus instalaciones militares y nucleares.
“Si Irán no ABRE COMPLETAMENTE, SIN AMENAZA, el Estrecho de Ormuz, dentro de 48 HORAS a partir de este preciso momento, Estados Unidos de América atacará y aniquilará sus diversas CENTRALES ELÉCTRICAS, ¡COMENZANDO POR LA MÁS GRANDE!”, escribió Trump en una publicación en Truth Social.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que la infraestructura energética y petrolera de la región podría sufrir una destrucción irreversible si Estados Unidos ataca las centrales eléctricas de Irán.
Cualquier ataque convertiría la infraestructura vital y las instalaciones energéticas y petroleras de la región en objetivos legítimos y provocaría un aumento prolongado de los precios del petróleo, afirmó Ghalibaf en X.
Horas antes, el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, principal comando militar de Irán, emitió una advertencia similar, indicando que atacaría la infraestructura energética, de tecnología de la información y de desalinización de Estados Unidos e Israel en la región si su infraestructura energética era atacada, según la agencia de noticias Fars.
Las autoridades militares iraníes afirmaron que el estrecho de Ormuz podría cerrarse por completo si se materializan los ataques, aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores sostuvo que la vía marítima permanece abierta bajo vigilancia en tiempos de guerra.
El estrecho de Ormuz, un corredor energético global vital que limita con Irán al norte y por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, se convirtió en un punto crítico de la guerra.
Más allá de los intercambios militares inmediatos, el conflicto está generando alarma sobre posibles ataques a la energía y la infraestructura civil, que los analistas advierten que podrían tener consecuencias humanitarias y ambientales de gran alcance.
El riesgo de un “apagón” regional
La amenaza de Trump de atacar centrales eléctricas conlleva más riesgos ya que un “apagón” regional, como advirtieron funcionarios iraníes, paralizaría hospitales, plantas desalinizadoras de agua y la distribución de alimentos en todo el Golfo.
Las instalaciones desalinizadoras en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y otros estados suministran el 70% o más del agua potable, ya que los ataques allí podrían desencadenar desastres humanitarios que afectarían a decenas de millones de personas.
Los ataques a la infraestructura petrolera provocarían derrames masivos, daños ambientales al ecosistema del Golfo y mayores aumentos de precios.
El ultimátum de Trump contra Irán señaló una escalada un día después de que dijera que Washington estaba considerando “reducir” los esfuerzos militares en la región.
Sin embargo, asesores de la administración Trump, incluidos los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, habían iniciado conversaciones internas preliminares sobre posibles marcos para la posguerra, según informó Axios, citando a funcionarios estadounidenses.
Hasta este lunes no se habían reabierto canales formales, y los líderes iraníes insisten en que las conversaciones solo podrán tener lugar una vez que cesen los ataques.
El plazo de 48 horas se agotaba en uno de los momentos más peligrosos del conflicto, que ya dura cuatro semanas.
Los próximos días determinarán si la crisis se convierte en una guerra regional de mayor envergadura o si abre la puerta a la reanudación de las negociaciones.
En medio de las idas y vueltas de Trump hubo una advertencia de Rusia
Estados Unidos persigue una doctrina de dominación en los mercados energéticos globales, había advertido el ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov, apenas se conoció el ultimátum de Trump a Irán. “A ellos (EE. UU.) solo les importa su propio bienestar. Están dispuestos a defender esta prosperidad por cualquier vía: golpes de Estado, secuestros o asesinatos de líderes de países que tienen recursos naturales deseados por Washington. Todo esto está relacionado con el petróleo”, declaró Lavrov.
El canciller ruso afirmó después que Estados Unidos sigue el principio de que sus intereses están siempre por delante de los acuerdos internacionales.
Lavrov recordó entonces -en declaraciones a medios de Rusia- que, históricamente, Estados Unidos vio con buenos ojos (y sigue haciendo) la marginación de Rusia en los mercados de energía europeos.
Enfatizó que si Estados Unidos quiere cooperar con Rusia debe respetar, en primer lugar, los intereses rusos.
Incluso, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, había comentado además que “los asesinatos de líderes iraníes tendrán graves consecuencias”.
“En cualquier caso, es una situación anormal que ha tenido y seguirá teniendo profundas consecuencias. No puede quedarse sin consecuencias”, comentó Peskov a Pavel Zarubin, máximo reportero de la televisión estatal rusa para el Kremlin. Peskov indicó que tales acciones sólo pueden conducir a una unidad mayor entre el pueblo iraní en torno a sus dirigentes.
Fuente: Noticias Argentinas