Donald Trump volvió a hacer uso de los aranceles para presionar en el tablero geopolítico: esta vez, el mandatario estadounidense amenazó a Canadá con imponer un arancel del 100% a todas las importaciones si avanza en su acuerdo comercial con China.
“Si el gobernador Carney cree que va a convertir a Canadá en un puerto de descarga para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, advirtió el presidente estadounidense.
El anuncio entre China y Canadá fue sellado el pasado 16 de enero. El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó al mismo de “histórico”, en el marco de una “nueva asociación estratégica” con el gigante asiático.
Como es costumbre, Trump comunicó su amenaza a través de su cuenta personal en Truth Social. Allí, el mandatario retomó la estrategia de los aranceles como poder de fuego en el tablero geopolítico.
“China se comerá a Canadá”, denunció el republicano, quien advirtió que esto destruirá “sus negocios, su tejido social y su estilo de vida en general”.
En ese sentido, el mandatario estadounidense sentenció: “Si Canadá llega a un acuerdo con China, se le aplicará inmediatamente un arancel del 100% a todos los bienes y productos canadienses que ingresen a EEUU. ¡Gracias por su atención!”.
El capítulo arancelario es solo uno más de las crecientes tensiones entre los vecinos norteamericanos. El anuncio de Trump llegó horas después de que el gobierno de Carney se negara a aceptar el despliegue de la “Cúpula Dorada” – un escudo antimisiles – en Groenlandia, propuesta impulsada por EEUU.
“Canadá se opone a la construcción de la Cúpula Dorada sobre Groenlandia, a pesar de que protegería a Canadá. En cambio, votó a favor de hacer negocios con China, ¡que los devorará en el primer año!”, había manifestado anteriormente Trump.
La primera respuesta desde Quebec estuvo en palabras de Carney, quien defendió la soberanía económica de su país y cruzó al mandatario republicano: “Canadá no vive gracias a Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses”.
Qué establece el acuerdo comercial entre Canadá y China
Canadá y China sellaron un entendimiento comercial preliminar que marca un giro relevante en una relación bilateral que venía deteriorada desde hace años. El anuncio fue realizado en Pekín por el primer ministro canadiense tras reunirse con el presidente Xi Jinping.
“China y Canadá han alcanzado un acuerdo comercial preliminar pero histórico para eliminar barreras comerciales y reducir aranceles”, afirmó Carney durante una conferencia de prensa. En la misma línea, celebró el relanzamiento del vínculo bilateral al señalar: “Estoy sumamente feliz de que estemos avanzando con nuestra nueva asociación estratégica”.
El eje central del acuerdo es la apertura controlada del mercado canadiense a los vehículos eléctricos chinos. Ottawa permitirá el ingreso anual de hasta 49.000 unidades fabricadas en China, que tributarán una tarifa preferencial del 6,1%. Este esquema implica una fuerte reducción frente al gravamen del 100% que Canadá había establecido en 2024, en sintonía con Estados Unidos, bajo el argumento de que China estaba sobreproduciendo y distorsionando la competencia global. Según Carney, ese cupo podría ampliarse progresivamente hasta alcanzar las 70.000 unidades en un plazo de cinco años.
China, que concentra cerca del 70% de la producción mundial de vehículos eléctricos, ofrecerá a cambio una rebaja sustancial de los aranceles sobre productos clave de origen canadiense. En particular, los derivados de canola pasarán de tributar un 84% a alrededor del 15% a partir del 1 de marzo. Además, Pekín se comprometió a eliminar los aranceles sobre la harina de canola, las langostas, los cangrejos y los guisantes canadienses “al menos hasta finales de año”.
Otro punto relevante del entendimiento es la flexibilización migratoria: China eliminará los requisitos de visado para los visitantes canadienses, una señal política destinada a recomponer el intercambio turístico y empresarial.
Desde el lado chino, Xi Jinping destacó el cambio de clima diplomático y sostuvo que el vínculo bilateral atraviesa un punto de inflexión. “Se puede decir que nuestra reunión del año pasado abrió un nuevo capítulo para orientar las relaciones entre China y Canadá hacia la mejora”, afirmó el mandatario, en referencia al encuentro mantenido al margen de la cumbre de APEC en octubre. En ese marco, agregó que “el desarrollo saludable y estable de las relaciones entre China y Canadá beneficia a los intereses comunes de nuestros dos países”, y se mostró “contento” por las negociaciones recientes para restablecer la cooperación.
Las relaciones entre ambos países se habían tensado fuertemente en 2018, cuando Canadá detuvo a la hija del fundador de Huawei a pedido de Estados Unidos. China respondió con la detención de dos ciudadanos canadienses acusados de espionaje, lo que dio inicio a una escalada de represalias comerciales y diplomáticas.
Fuente: diario Ámbito