Coope Borlenghi
Mundo - 12:31
Mundo - 04 de enero 2026, 12:31

Todo parece indicar que la vicepresidenta de Maduro había establecido negociaciones políticas con Trump

"Delcy Rodríguez es alguien con quien podemos trabajar", dijeron en el entorno del mandatario estadounidense.

La caída de Nicolás Maduro no fue solo el resultado de una decisión militar de Estados Unidos, sino también el desenlace de una negociación política previa que tuvo como figura central a Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen y ahora aceptada por Washington como interlocutora válida para la transición en Venezuela.

El presidente Donald Trump apostó a un acuerdo pragmático: desplazar a Maduro, asegurar intereses estratégicos —especialmente energéticos— y sostener un gobierno con el que pudiera negociar. Según detalló The New York Times este domingo, Maduro rechazó a fines de diciembre un ultimátum del presidente de Estados Unidos para abandonar el poder y aceptar un exilio en Turquía. Ese gesto terminó de convencer a la Casa Blanca de avanzar con la opción militar, pero el reemplazo ya estaba definido: Rodríguez aparecía como una dirigente “más profesional”, capaz de garantizar estabilidad económica y resguardar futuras inversiones estadounidenses en el sector petrolero.

En el artículo “Cómo Trump eligió a un leal a Maduro como nuevo líder de Venezuela”, publicado por The New York Times con autoría de los periodistas Anatoli Kurmanaev, Tyler Pager, Simón Romeroy y Julie Turkewitz, se conoció que funcionarios del entorno de Trump destacaron su rol en la recuperación parcial de la producción de crudo y su capacidad para administrar la economía en medio de sanciones.

“No es una solución definitiva, pero es alguien con quien podemos trabajar”, admitió un alto funcionario estadounidense. El entendimiento incluyó, según las conversaciones preliminares, la continuidad de restricciones petroleras como herramienta de presión, pero también la posibilidad de flexibilizar permisos para empresas estadounidenses si el nuevo liderazgo coopera.

Rodríguez, de 56 años, llega al centro del poder con un perfil técnico y una red de vínculos con empresarios, diplomáticos e inversores extranjeros. Aunque nunca rompió públicamente con el aparato del madurismo/chavismo, su figura es vista por sectores económicos como un puente posible entre el viejo régimen y una normalización gradual. Su capacidad para sostener ese equilibrio, y para cumplir con las condiciones impuestas por Washington, definirá el futuro inmediato de Venezuela.

La decisión de Trump implicó además un fuerte desplazamiento político: Washington dejó de lado a María Corina Machado, ganadora de las elecciones presidenciales de 2024 y recientemente distinguida con el Premio Nobel de la Paz. Pese a sus reiterados gestos de alineamiento con el expresidente estadounidense, Trump consideró que carecía del respaldo interno necesario y optó por una figura surgida del propio chavismo.

Fuente: Ambito

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