¿Cuántas historias hay?. Seguramente, la misma cantidad que somos de habitantes.
¿Quién puede decir, ya está, ya pasó?. Nadie, o casi nadie.
¿Cuántos son los que lloran en silencio?. Imposible saberlo… pero fácil imaginarlo: muchos.
¿A cuántos se nos estruje la panza ante cada alerta?. A todos, y si no, a casi todos…
¿Cuántos todavía, cómo el viejo Gómez, andan buscando el mango para reemplazar lo que perdieron, para arreglar lo que se estropeó?.
¿Cuántos tuvieron que abandonar lo poco que tenían?.
¿A cuántos se les llevó recuerdos, diplomas, fotos, documentos, o sea parte (o todo) de lo que cada uno lleva cargado en la mochila de la vida?.
¿Cuántos perdieron los sueños y las esperanzas, por una casa digna donde construir un futuro en compañía?.
¿Cuántos quedaron solos/solas? ¿Hay un número? ¿Alguien se lo preguntó?.
Fueron 18 las personas fallecidas por la inundación. Se suman a las 13 que perdieron la vida tras el temporal de diciembre 2023.
Es contrafáctico, pero…: ¿cuántos más marcarían hoy las estadísticas si no se hubiesen suspendido las clases y la circulación de ómnibus la noche anterior?
En la memoria colectiva de las últimas décadas nunca la ciudad y su gente vivió algo así.
En esta fecha, frente a semejante fenómeno trágico, podríamos haber utilizado frases hechas.
Que resuman dolor. Indignación. Bronca por soluciones que nunca llegaron. Por las que llegaron tarde.
Por los dineros prometidos.
Por el “ustedes pueden, lo van a lograr…”
Por el “los acompañamos en el dolor y en la angustia…”
Podríamos usar el recurso de contar alguna de aquellas cientos, miles de historias que repiquetean en la cabeza de cada uno y que resumen lo trágico de la jornada…
Pero no se nos ocurre nada…
Ya hemos puntualizado y criticado las decisiones ( y las “no decisiones” )…
Hoy no es el momento para gritar, aunque habría que hacerlo desde el fondo de nuestras entrañas.
Mañana o pasado será otro día. Seguirá habiendo tiempo para marcar responsabilidades.
Hoy es tiempo de hacer silencio…
Silencio… solo silencio…
Para recordar y abrazar con el sentimiento a los que perdieron la vida, a los familiares de los que perdieron la vida, y a los vecinos que perdieron casi todo y siguen luchando en silencio para recobrar los sueños y las esperanzas…