Coope Borlenghi
Editorial - 14/10/22
Editorial - 14 de octubre 2022, 10:34

Mirar para otro lado

Es una frase que está pegada con un imán sobre la heladera. Hace tanto tiempo que ya forma parte del paisaje cotidiano de la casa. Se pasa por allí y como está junto a otros imanes sobre pizzerías, heladerías, la dirección o el teléfono del tapicero y ese destapador traído de algún lugar donde se podía comprar todo por dos pesos, ya nadie repara en ella. 

Mucho menos en quien la dijo.

El otro día me la repitieron. Me hablaron del autor. E inmediatamente la asocie con lo que uno entiende, desde hace rato, pasa en nuestra sociedad.

¿Cómo se asumen los compromisos? ¿ De qué manera se actúa en función de los compromisos asumidos? ¿Cuáles son los intereses que se representan en la práctica?.

¿Se entiende y se formaliza el concepto de la acción política como herramienta para el interés general? ¿Se contornea la realidad sobre la base del principio del bien común?

Y digo la nuestra. La de Bahía. Teóricamente es la que más o menos conocemos.

En el programa que grabamos para Mil Metros, Aloma Sartor dijo dos cosas que me dejaron pensando, no por novedosas, sino porque tuvo la repentización talentosa de ponerle palabras a algo que uno viene experimentando en el desarrollo de la profesión y en los últimos tiempos, y a las que no podía definir:

Dijo en primera medida, algo así como que si hay que reconocerle algún mérito al gobierno del PRO en la ciudad es haber establecido un contrato social con determinados actores del poder (incluído parte del periodismo) que ha adormecido el debate político/institucional. Y, salvo excepciones muy esporádicas, y en absoluta orfandad, nadie ( o casi nadie) marca una línea diferente.

Y el otro concepto fue que no siente que hoy por hoy, justamente por aquello dicho en primera instancia, tenga un anclaje ideológico, mirado esto en función de una militancia política comprometida.

Lo hemos dicho en reiteradas oportunidades. Lo seguiremos diciendo. En el fondo por dos motivos: primero puede ser por nuestra condición de observador de cabotaje que no encuentra otras alternativas en nuestro riquísimo idioma para llevar a las palabras lo que se piensa, pero por sobre todas las cosas porque en el fondo más profundo, uno sigue conservando la esperanza de volver a hablar, en algún futuro, de partidos políticos consolidados, con denominadores comunes, que se identifiquen en las ideas (como decía Alfonsín) y no en los nombres de quienes eventualmente alcanzan un cuarto de fama y miden tanto más que el otro según los contextos.

NOTA: este deberá ser un cambio también que venga de abajo hacia arriba.

Una exigencia de la ciudadanía sobre la base de poner en marcha cierto espíritu crítico, una mirada abarcativa, colectiva, sobre lo que queremos para nuestro futuro. De lo contrario seguirán apareciendo en el horizonte los espejitos de colores y los productos de la política con formas humanas, envasados con el más creativo, luminoso e intrascendente packaging.

Hay que decirlo con todas las letras: hoy Bahía Blanca tiene un régimen feudal. La discusión sobre el desarrollo está cerrada en un círculo del que participan algunos pocos a partir de aquel contrato social del que nos habló Aloma (con la que seguramente seguiremos discutiendo y mucho sobre otros aspectos en los cuales no coincidimos).

Esto puede ser un mérito medido en términos políticos para el gobierno. De qué se habla y con quienes se habla lo define la administración con algunos pocos, pero claramente no puede, ni debe durar para siempre.

Porque esos pocos que entienden el poder ejercido desde la perspectiva relacional (definición del catalán Josep Vallés) , son y serán siempre “oficialistas”, esté quien estuviera en Alsina 65…

Golpearse el pecho con el concepto de República sin democratizar la discusión. Ponerse ropa de democráticos y al mismo tiempo utilizar el recinto del Concejo como una escribanía. Dar explicaciones de determinadas cuestiones únicamente y ante quienes no incomoden. Creer que el espacio público y las decisiones que lo comprometen solamente puede y debe ser gestionado por lo privado, son características que merecen ser revisadas si es que se pretende transformar a “potencialandia” en una ciudad con inversiones y desarrollo, con inclusión y equilibrio, con debate y consenso.

Vuelvo a la heladera. La frase que está pegada con un imán fue pronunciada Por William Wilberforce, parlamentario inglés que lideró una campaña contra la esclavitud. Nació en agosto de 1759. Murió en julio de 1833. Y dice así:

“Habiendo escuchado todo esto, puede elegir mirar para otro lado, pero nunca más podrá decir que no sabía”.

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