A medida que se acerca el Mundial cualquier noticia alrededor de los jugadores del seleccionado argentino se vuelve imprescindible. Y ni que hablar si ese jugador es Lionel Messi, que dicho sea de paso aún no confirmó su participación en la Copa más allá de que sea un secreto a voces.
Y, este miércoles, el rosarino llegó a otro hito: el gol N° 900. Se hizo esperar, pero al fin se produjo, ante Nashville, paradójicamente, en un 1-1 que terminó con la eliminación de Inter Miami de la Concachampions, el único torneo que le falta ganar al argentino en los Estados Unidos. Fue otra página para la historia en la carrera de Messi, aunque, seguramente, bajo una lluvia torrencial, el espíritu competitivo no le habrá permitido irse satisfecho. De ninguna manera.
Messi, a los 38 años, fue el segundo jugador en llegar a los 900 goles, después de Cristiano Ronaldo, de 41, que consiguió la marca en septiembre de 2024. El argentino la logró en 1142 partidos. Y, en el juego de las comparaciones, los números del portugués marcan 965 tantos en 1306 partidos. Fue, es y será un mano a mano imperdible.
Messi y Cristiano Ronaldo son los máximos exponentes del fútbol en el rubro goles, seguidos por el austríaco Josef Bican, con 805, y los brasileños Romario, Brasil, con 772, y Pelé –más allá del mito de las 1000 conquistas–, con 757 goles.
En hechos tan preponderantes conviene no perder el detalle. A los 7 minutos, en el Chase Stadium de Fort Lauderdale, todos se pusieron de pie para reconocer la gesta de Messi. El capitán argentino abrió el marcador con una soberbia definición dentro del área. Tras un centro atrás de Reguilón, el rosarino controló la pelota, la cuidó y sacó el zurdazo cruzado entre las piernas de Jeisson Palacios.
Fueron los mismos hinchas que, un rato después, con la misma vehemencia, celebraron que el N° 10 se lanzara al piso para despejar al córner una acción de peligro de Nashville, en un tiro libre que el visitante jugó por sorpresa. La ovación premió la entrega y, en el fondo, las ganas de alguien que, a estas alturas, ya nada debe probar. O, en todo caso, demostrarse a sí mismo. Mucho más en tiempos tan especiales, como se dijo, con el Mundial de los Estados Unidos, México y Canadá ya a la vista.
Los registros de la Pulga incluyen 672 goles Barcelona, 32 en Paris Saint-Germain y 81 en Inter Miami. A ellos se les deben agregar 115 en el seleccionado argentino. Y en este ítem puede trazarse otro paralelo con Cristiano, que lleva 143 festejos con Portugal.
La carrera del argentino en Inter Miami engrosa cada vez más sus estadísticas. Y, como si lo suyo fueran las marcas, está cerca de otra: el partido N° 100. El rosarino llegó anoche al encuentro 96 con la camiseta rosa, con la que anotó 81 goles. Además, lleva 44 asistencias y ganó cuatro trofeos: Leagues Cup 2023, MLS Supporters’ Shield 2024, Conferencia Este de la MLS y MLS 2025.
La leyenda es cada vez más grande. Ya lo había dicho su entrenador Javier Mascherano antes del cotejo con Nashville. “Claramente no lo dimensionamos. Hablamos de poder llegar a hacer 900 goles, es una locura, es increíble. Es un jugador único”, aseguró.
“Los números de Leo son asombrosos, pero dentro de lo grande que es, las estadísticas son lo menos. Se pueden hacer un montón de goles, el tema es cómo. Él no solo llega a cifras increíbles de goles y asistencias, también por lo que le aporta al juego en sí”, subrayó el DT.
Demasiado transcurrió desde aquel 1° de mayo de 2005, frente a Albacete, contra el que marcó su primer gol en un encuentro oficial, con el recordado abrazo de Ronaldinho en el festejo como “bendición”. En su corazón quedará cada uno de los que aportó para conseguir los 48 títulos de su carrera, con los dos en la final de Qatar 2022 ante Francia como máximos exponentes emocionales.
Los hizo de todos los colores. Hasta de pecho, como el que le marcó a Estudiantes en la definición del Mundial de Clubes de 2009. O aquel con rasgos maradoneanos contra Getafe, en abril de 2007, por la Copa del Rey. Sos dos ejemplos. Todos tuvieron un sabor especial. Cada uno en su tiempo. Cada uno con su valor.
Hace algún tiempo el mismo Messi dejó su opinión sobre los registros individuales. Curiosa, por cierto. “Muchos jugadores se obsesionan con los récords individuales, pero se terminan olvidando del objetivo principal, que es el éxito del equipo. Para batir récords, primero, el equipo debe conseguir victorias”. Siempre fue su receta. Aunque a veces no se diera, como anoche, tras la dolorosa eliminación cuando el camino a la recta final de la Concachampions parecía allanado. Nashville avanzó por el tanto de visitantes que marcó, luego del 0-0 de la semana pasada.
Messi sigue y sigue. Y, dentro de algún tiempo, cerca de los 39 años, la inquietud surgirá espontánea. ¿Podrá llegar a los 1000? Sólo él, que no sabe de imposibles, tendrá la respuesta. Será cuestión de ir poco a poco. Gol a gol.
Fuente: diario La Nación