Lo advirtió el economista Francisco Cantamutto, quien analizó el reciente informe del BCRA sobre el incremento de la morosidad de las familias.
La morosidad de los préstamos a las familias argentinas trepó en diciembre al 9,3%, el nivel más alto en 16 años, y el triple respecto de un año atrás. El dato se desprende del informe de bancos que publicó el pasado viernes el Banco Central.
Esta mañana en dialogo con Radio Altos el economista Francisco Cantamutto remarcó que los indicadores de morosidad vienen subiendo mes a mes desde 2025.
Señaló que en el informe que presentó el BCRA, se observa que los créditos hipotecarios no tienen altos niveles de morosidad, los prendarios un poco más, y los personales mucho más. “Aquellas personas que sacan créditos y tienen un respaldo de activos, están respondiendo mejor que las que no los tienen. Quiere decir que el crédito que se le prestó a personas en dificultades, es el que está en mayores dificultades”, resumió.
En el caso de las entidades no financieras, donde aclaró que se encuentran muchas de las billeteras virtuales, los índices de morosidad superaron el 22%: “Es decir, entre un quinto y un cuarto del total de deudas no se está pagando. Y esto tiene que ver con la facilidad con la que estas billeteras virtuales les estuvieron prestando a personas que con solo bajarse una aplicación y pedir un crédito, lo obtuvieron”.
Estos altos niveles de morosidad responden, planteó, a la pérdida del poder adquisitivo que se viene incrementando desde 2024. “Los hogares reaccionaron saliendo a trabajar una segunda o tercera jornada para conseguir más ingresos y reventando las tarjetas para poder sostener el nivel de consumo, pero eso es una estrategia que te sirve si tenés uno o dos meses malos. Si la situación sigue, no lo podés sostener y eso es lo que está pasando”, explicó.
Para Cantamutto, la estrategia de la gestión de Javier Milei de tratar de “patear” la crisis para adelante es lo que ahora está explotando y es un fundamento más de la caída de los niveles de consumo que está detectando con señales de alarma hasta el propio Fondo Monetario Internacional.
En el informe del BCRA, están plasmadas todas las deudas con bancos y con entidades, no así los préstamos que una persona obtiene de un familiar, de un vecino, de un amigo, del “prestamista de barrio” o el fiado en un comercio. “Toda esa red informal que sabemos que tiene un peso importante no lo capta la encuesta del Banco Central”, señaló.
Por eso, sostuvo que los datos que aporta el informe son preocupantes porque si los préstamos de más calidad están mostrando un deterioro, “qué viene atrás”.
“La morosidad está en pequeños créditos, y especialmente en estos que se dieron con más facilidad a través de billeteras virtuales, que los podés sacar en dos clics. Estos préstamos de baja calidad y a alta tasa de interés son los que no se están pudiendo pagar y no hay un instrumento con el cual se esté pensando una salida”, aseveró.
A esta situación se llega, opinó por la conjunción de un mercado de trabajo que se deteriora, con cada vez menos ingresos, y una política del gobierno de mantener la tasa de interés elevada.
“A esto en principio no se lo está viendo al final. En la medida en que la propuesta del gobierno siga siendo mantener el rumbo de la política económica que tiene, esto no puede terminar bien”, subrayó.
Y concluyó: “El gobierno no tiene interés en resolver esto y está asumiendo que las familias tendrán que consumir menos. Esto lo que hace es que toda esa crisis latente que se vino acumulando en estos dos años empiece a golpear cada vez más duro y eso se está empezando a notar en el ánimo social”.