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Locales - 27 de marzo 2026, 11:34

Juicio a las Juntas: “Es el punto más alto de la historia jurídica argentina”

Lo enfatizó Roberto Gargarella, Doctor en Derecho, Sociólogo y Magíster en Ciencias Políticas.

Carlos Nino dejó una impronta imborrable en la historia jurídica argentina, pero también en la historia universal. Fue el protagonista intelectual principal del Juicio a las Juntas; fue el arquitecto junto con algunos otros grandes juristas argentinos como Jaime Malamud Gotti y Genaro Carrió”.

Así se refirió esta mañana en diálogo con Radio Altos Roberto Gargarella, Doctor en Derecho, Sociólogo, Master en Ciencias Políticas, sobre tres de las principales personas detrás del proceso judicial en el que la democracia argentina juzgó a los máximos responsables de la dictadura militar por crímenes de lesa humanidad.

No dudó en afirmar que forma parte de lo mejor de la historia argentina y de la historia universal porque Argentina produjo un hecho único: un juicio limpio, a partir de reglas ya establecidas, no con un tribunal ad hoc. “En Argentina fue extraordinario porque, para que no hubiese la mínima queja de parte de los acusados, se hizo un esfuerzo increíble para usar el derecho vigente en el país, usar los tribunales ya establecidos, y finalmente eso se llevó adelante y se desarrolló a los ojos de todos”, detalló.

“Para mí es el punto más alto de la historia jurídica argentina”, resumió.

Destacó la figura de Nino, como uno de los principales intelectuales detrás de la idea de juzgar a los genocidas, y señaló que lo ideó en Alemania junto a Malamud Gotti donde ambos estudiaban.

En ese punto, hizo hincapié en la batalla jurídica y cultural que emprendieron porque Argentina, como otros países, tenía una tradición, que advirtió en parte sigue teniendo y que es “nefasta”: “se consideraba que una ley merecía obediencia, respeto, y tenía autoridad, si tenía una fuerza detrás”.

Juicio a las Juntas

Señaló que a lo largo del siglo XX, a partir de 1930, cuando los golpes de Estado emitían sus decisiones, los propios tribunales argentinos y hasta la propia Corte Suprema, inaugurando lo que se llamó la doctrina de facto, planteaba que había que obedecer el derecho que impartía el gobierno de facto.

Expuso que esa denominada jurisprudencia de facto fue lo que en 1983 comenzaron a “desafiar”, entre otros, los tres mencionados filósofos: Nino, Malamud Gotti y Carrió. Sobre todo luego de que el genocida Reynaldo Bignone (último presidente de facto) dictó la Ley de Autoamnistía.

Gargarella recordó que buena parte de la política argentina, entre ellos, otros partidos, el Justicialista, afirmaron que no se podía juzgar a los militares porque la Ley de Autoamnistía era válida. Sin embargo, Raúl Alfonsín entendió que esa postura no era aceptable y convocó a los tres juristas para consultarles que alternativas existían para que los los máximos responsables de la dictadura sean juzgados.

“Había una decisión política y moral muy importante y este grupo de filósofos del derecho empezó a pensar cómo dejar de lado esta ley y desarrollaron un punto de vista que para mí es extraordinario e importante hasta el día de hoy. Dijeron que las únicas normas que merecen respeto no son las que tienen una fuerza detrás, sino que merece respeto de acuerdo al procedimiento democrático con que fue creada”, destacó.

Advirtió que lamentablemente años después, durante el gobierno de Carlos Menem y cuando Julio César Oyhanarte era presidente de la Corte Suprema de Justicia, “ingresó otra vez por la ventana la idea de que las normas de facto tenían que ser consideradas como democráticas”.

“Para mí Nino, Malamud Gotti y Carrió son próceres porque firmaron cuando era todavía dictadura una solicitada diciendo esto no puede ser tomado como derecho válido, porque dieron el pensamiento y las herramientas para que dejemos de lado el autoperdón que se habían dado los militares y porque crearon las condiciones para llevar adelante el Juicio a las Juntas que era muy difícil políticamente y jurídicamente y que sigue siendo único la historia universal”, insistió.

Por último, sobre la situación actual de Argentina, expresó que para muchos de los trabajaron en todo ese proceso, como fue su caso junto a Nino, la ilusión de que el derecho podía cambiar el mundo, hacer justicia y hacer a la Argentina mucho mejor, se rompió. 

“Hoy lo que vemos es que el derecho es parte del problema, que los tribunales son parte del problema y que están siempre pendientes del contexto político para, no pensar mejor el derecho sino para ver cómo acomodan sus propios intereses al momento”, criticó.

Y completó: “Muchos de nosotros llevamos esto con un dolor especial porque sabemos que una herramienta extraordinaria que es el ordenamiento jurídico, que podría ayudar a hacer un país mejor y un mundo mejor, sirve para sostener un orden muy injusto, muy desigual”.

Roberto Gargarella en Frente a Cano
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