“Lo que le pasa a las grandes, le pasa a las empresas chicas a su medida; la baja de ventas y la pérdida de competitividad la tenemos a diario”, planteó esta mañana en diálogo con Radio Altos Raúl Zylbersztein, vicepresidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina.
La entidad emitió un comunicado en la jornada de ayer, mientras la Cámara de Diputados debatía sobre el proyecto de reforma laboral que luego obtuvo media sanción, para exponer nuevamente la compleja situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas.
“Aguantar hasta que la vela se apaga”, graficaron en el documento sobre el presente de las pymes. “A veces las empresas pequeñas pueden ser un poco más ágiles, no tienen el costo enorme de las grandes compañías, pero al final del día pierden capital. Una empresa pyme no hace tanto ruido, tampoco despide personal, sino que se apaga, se extingue”, advirtió Zylbersztein.
Se preguntó que si firmas como Fate y TN Platex cierran o piden concurso de acreedores, respectivamente, qué les queda a las pymes. “Las pequeñas empresas aguantan, van perdiendo capital, muchas veces sin darse cuenta, muchas veces poniendo el capital de la familia, y al final se extinguen como una vela y eso les está pasando por miles a las pymes”, alertó y no ocultó su desesperanza respecto a que la situación mejore.
En particular se refirió al desprecio que sienten las pymes del gobierno nacional que cala, recalcó, en la sociedad. “Varias de esas declaraciones se traducen en la sociedad que dice que los empresarios pymes son ladrones y los que encarecen los productos. Pero los empresarios pymes no tienen el poder de mover la aguja del amperímetro por sí solos. Acá hay una estructura y un costo que viene de hace muchísimos años y que hay que cambiar”, remarcó.
Criticó que se utilice a los empresarios pymes como chivo expiatorio porque el plan económico del gobierno de Javier Milei no da resultados positivos.
“Hay un desprecio hacia la pyme en particular y hacia la industria en general, que viene desde arriba y que ha calado en la opinión pública”, subrayó.
Como ejemplo, mencionó las declaraciones del ministro de Economía Luis Caputo quien afirmó que nunca compró prendas de vestir en Argentina por su alto costo.
Zylbersztein es empresario del rubro del cuero, fue durante 10 años presidente de la Cámara de las Manufacturas del Cuero, Marroquinería y Curtiembre y su fábrica llegó a emplear a 1400 personas. Hoy tiene 250 empleados y 100 “le sobran” por la falta de demanda.
Negó enfáticamente que la propuesta de reforma laboral que impulsa la gestión libertaria sea la solución para reactivar la economía, el consumo y generar empleo registrado.
“La reforma laboral no va a generar nada, va a generar más conflicto que otra cosa porque no se hizo bien. Sí necesitamos una reforma laboral, pero necesitamos una reforma laboral donde nos sentemos todos los actores, discutamos y veamos cuál es la mejor manera de hacerlo. No se hace entre gallos y medianoche, entre dos tipos que nunca estuvieron en la industria”, concluyó.