En las últimas horas murió a los 61 años Darío Lopérfido, exsecretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001) y exministro de Cultura de la ciudad de Buenos Aires por seis meses durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.
También director general y artístico del Teatro Colón entre febrero y diciembre del 2015, fue por años un gestor importante. Además de Buenos Aires, vivió en Berlín, Madrid y Nueva York.
Lopérfido fue diagnosticado en julio de 2024 con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa neuromuscular. Sin embargo, a pesar del deterioro en su salud, su actividad intelectual no cesó. Continuó su labor en la Cátedra Vargas Llosa que integraba desde hace cinco años. Tenía una columna en el programa de Cristina Pérez (Radio Rivadavia) y el año pasado estrenó un ciclo de entrevistas.
Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza y era fanático de River. El 24 de marzo de 1976, el día en el que se produjo el último golpe militar en la Argentina, Angel Lopérfido, su padre, fue despedido del diario La Razón, en el que era delegado gremial del sindicato de los gráficos.
La llegada de la dictadura representó para la familia un período de dificultad económica. Darío abandonó el secundario y empezó a trabajar. Tuvo entonces la primera aproximación a una actividad que le depararía grandes satisfacciones: la publicidad. Tenía 16 años cuando ingresó en una agencia publicitaria como cadete. Años más tarde, estudió Derecho en la Universidad de Palermo.
Durante el gobierno de la Alianza, Lopérfido fue parte del grupo Sushi, el círculo de confianza que ocupaban los hijos de De la Rúa. Ejerció en esos meses el cargo de secretario de Cultura y de vocero presidencial. En ese período, estuvo en pareja con la guitarrista María Gabriela Epumer, integrante de la banda de rock de Charly García.
Al frente del Teatro Colón asumió en 2016, primero como director general y artístico y, tras ser designado como ministro de la Cultura de la Ciudad, sólo como director artístico. En junio de ese año, desgastado por las debilidades de su gestión en la Ciudad y por el rechazo que generaron sus declaraciones sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura, dichos que lo enfrentaron con organismos de derechos humanos y con parte del ambiente artístico, Lopérfido presentó su renuncia.
En 2019, junto a su esposa Vinnie Blache Spencer tuvo a su único hijo, Theo. Sobre su enfermedad, en la última entrevista que dio a LA NACION, dijo: “Aparecen todas las sensaciones mezcladas. La furia, la tristeza, la alegría. La resignación a morirme existe, pero me parece normal. Es lo que mencionaba del sinsentido de la vida. Lo que predomina es la incomodidad. Es una enfermedad incómoda y me da furia perderme cosas de mi hijo, pero la vida es lo que es y no lo que uno quiere que sea”.
Controversia
Una de las polémicas más fuertes que protagonizó fue en 2016 cuando, en un encuentro en Pinamar, habló sobre los procesos de violencia política en el país y recordó que existen distintas visiones sobre el recuento de víctimas de la represión militar.
“En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos”, dijo al citar investigaciones que contrastan con los números que defienden las organizaciones de derechos humanos. Y deslizó la versión de que “ese número se arregló en una mesa”.
Salieron al cruce referentes del área, encabezados por la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que extendieron su malestar al entonces presidente Macri, por su decisión de no recibir a las organizaciones de derechos humanos y derivar un pedido de audiencia en su jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Fuente: diario La Nación