“Está falleciendo mucha más gente que en años anteriores y hay un denominador que es la falta de presencia del Estado Nacional”, advirtió el Dr. Oscar Atienza.
De acuerdo a los datos que se desprenden del anuario de estadísticas vitales que emite el Ministerio de Salud de la Nación que se conoció semanas atrás, hubo en 2024 un aumento en la tasa de exceso de muerte de personas mayores a 65 años.
“Cuando comparamos con el 2023, en el grupo etario de más de 65 años fallecieron 21.276 personas, eso significa casi un 10%”, alertó el médico y magíster en salud pública Dr. Oscar Atienza.
En diálogo con Radio Altos señaló que para buscar una situación similar, hay que retrotraerse a la pandemia donde la tasa de exceso de muerte en mayores de 65 años se ubicaba entre el 10,6 y el 14%.
Analizó que en 2024 no hubo ni epidemia de gripe ni de COVID que podría justificar esa suba en la tasa: “Lo único que hubo fue la problemática de que los jubilados no podían acceder a los medicamentos gratuitos y yo estoy convencido que es esa la causa”.
Aclaró que no solo mueren más personas mayores a 65 años, sino que la tasa de mortalidad materna y de mortalidad infantil que desde hacía 24 años venía descendiendo, también aumentaron.
“Estamos frente a datos macabros; está muriendo mucha más gente que en años anteriores, y creo que ahí hay un denominador que es la falta de presencia del Estado Nacional”, aseveró.
No dudó en afirmar que los datos de 2025 serán peores.
Además de los problemas para acceder a los remedios, Atienza subrayó que las bajas jubilaciones que perciben las y los adultos mayores provoca que, por ejemplo, no puedan realizarse controles periódicos de salud, sumado a que en el caso de PAMI para muchas prestaciones se deben abonar coseguros. “No hay plata para pagar ese adicional, entonces en lugar de controlarse todos los meses, se controlan cada 3 o 4 meses y ese creo que es otro de los problemas”, sumó.
Recordó que los 44 fármacos esenciales que quitaron del listado de medicamentos gratuitos, no fue inocuo. “No hay otro fenómeno que justifique los 21 mil fallecidos, es una cifra inédita, uno espera de un año a otro que esa cifra se pueda modificar en un 0,1 o 0,2% producto del crecimiento poblacional, no casi un 10%”, insistió.
Y fue más allá en su evaluación: “21.276 personas que cobraban 400 mil pesos de jubilación, representan 8.500 millones de pesos que el Estado Nacional deja de tener que pagar. También ahí hay un tema macabro”.
“A mí me da mucha bronca ver cómo este gobierno le pegó a los jubilados, a los discapacitados, a la gente que tiene cardiopatías congénitas, que conflicto con las vacunas llevando eventos antivacunas a la Cámara de Diputados de la Nación y subejecutando los programas de salud materno-infantil y de vacunación; eso le pega a los más vulnerables del país”, advirtió.
Por último, expuso que los cálculos que realizan es que a finales de 2026, el promedio de edad de muerte en la Argentina que debería ser de 76 años se ubicará en 72 o 73 años, cuando el rumbo del mundo es hacia un aumento de la tasa de expectativa de vida.
“Es atroz pensarlo en esos términos, pero los números así lo tenían indicando. Vengo diciendo que la falta de presencia del Estado iba a producir morbilidades y mortalidades, y acá están los resultados. La falta de controles en salud, de acceso a prestaciones médicas y de acceso a medicamentos, lo único que hace es agravar la situación de salud de las personas”, concluyó.