Alertó en las Reuniones de Primavera por el impacto del conflicto sobre el petróleo, la inflación y las cadenas de suministro.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió en la apertura de las Reuniones de Primavera que la guerra en Medio Oriente redujo los flujos de petróleo y elevó los costos energéticos, al tiempo que profundizó riesgos sobre la inflación, el abastecimiento global y la estabilidad del sistema monetario internacional.
La economista definió el escenario como un “choque de oferta grande, global y asimétrico” y explicó que el conflicto redujo los envíos de petróleo y GNL, elevó los precios de la energía y perturbó las cadenas de suministro en todo el mundo. En esa línea, remarcó que más del 80% de los países son importadores netos de petróleo, por lo que el impacto golpeó con especial fuerza a las economías más vulnerables.
Georgieva sostuvo que los países del África subsahariana y los pequeños estados insulares soportaron gran parte de la conmoción y anticipó que los miembros del organismo se reunirán la próxima semana para encontrar un camino a seguir frente a la crisis. Además, advirtió que los precios internacionales tardarán en bajar, mientras los altos costos de la energía y de los fertilizantes podrían agravar el hambre global y sostener la presión inflacionaria.
En ese marco, señaló que el FMI esperó una demanda de préstamos de entre u$s20.000 millones y u$s50.000 millones por parte de los países afectados por el actual shock económico, en un contexto atravesado por nuevas tensiones geopolíticas.
Sobre el final, también puso el foco en los desafíos tecnológicos y alertó que la inseguridad energética podría frenar el desarrollo de la inteligencia artificial y afectar a los mercados si los inversores se inquietan por las enormes necesidades de energía de esos sistemas. “Los formuladores de políticas pueden ayudar a aliviar el dolor”, concluyó, al pedir que se eviten decisiones que profundicen la conmoción.
Fuente: Ámbito