La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner rompió el silencio con The Washington Post y habló sobre el escenario internacional y la posibilidad de presentarse en las elecciones de 2017.
En este marco, reveló detalles de su rutina cumpliendo prisión domiciliaria, manteniendo una rutina física y de estudio guiada por el consejo que le dio su aliado político Luiz Inácio Lula da Silva durante una visita. “Haz ejercicio y no te deprimas”, confesó que le dijo el presidente de Brasil.
“Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos“, agregó.
En el plano internacional, la exmandataria vaticinó una derrota para Donald Trump y los republicanos en las elecciones de medio término en Estados Unidos, asegurando que “el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”. Confió al medio estadounidense que cree que los votantes norteamericanos impulsarán un giro progresista y que los líderes antisistema perderán respaldo a medida que sus promesas económicas no se traduzcan en mejoras reales para la vida cotidiana de los ciudadanos.
Con la mirada puesta en un eventual retorno político para 2027, se refirió a la apelación que hizo su defensa al Comité de Derechos Humanos de la ONU argumentando la violación de sus garantías procesales y derechos fundamentales. De obtener un dictamen favorable, afirmó al Washington Post que planea volver a competir en las urnas, confiando en que el impacto de la decisión internacional e interna terminará desatando una fuerte movilización social a su favor.
“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, dijo Cristina en el marco de la entrevista.
En relación con su situación judicial y la estrategia de apelar ante la ONU, sostuvo que es víctima de un sistema manipulado. ‘Si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”, aseguró al defender su inocencia.
En otro tramo de la entrevista, realizó una autocrítica sobre el colapso de la cultura laboral durante el gobierno anterior, y reconoció los errores que desgastaron a su espacio: ‘La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno”.
Al analizar la polarización política y el avance de la extrema derecha, la exmandataria recurrió a conceptos aprendidos en sus clases de chino para cuestionar la dinámica del enfrentamiento: “¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”. Según explicó, mientras que en Occidente la política busca aniquilar al rival, la filosofía oriental enseña que “las fuerzas opuestas del yin y el yang coexisten en lugar de buscar la aniquilación mutual”. De este modo, confía en que el desgaste del modelo libertario dará paso a una nueva etapa: “La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre regresa”.
Por último, ante la posibilidad concreta de volver a competir en la arena electoral dejó la puerta abierta para los comicios de 2027: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no? Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”.
Fuente: diario Ámbito