El fabricante de calzado, Lito Albano, advirtió que "esto es peor que 2001 porque ya la gente no tiene ni para comprar".
La agrupación Zapateros Unidos, conformada por fabricantes de calzado, realizaron en Plaza de Mayo un zapatazo solidario en “defensa” de la industria nacional, para visibilizar la “baja en el consumo“ y los “problemas de importaciones“ con la entrega de producción propia.
En diálogo con Pulso Informativo por Radio Altos, el fabricante Lito Albano admitió que el evento le dejó sensaciones encontradas. “Por un lado felicidad por haber ayudado, pero por le otro tristeza por ver a la gente que no puede acceder a un par de zapatos básicos. Vimos mucha amargura, no nos merecemos esto los argentinos“, resumió.
“Somos más de 500 pasando por la misma situación, siempre entregamos en comedores de manera silenciosa pero necesitábamos mostrar que estamos teniendo problemas y que la gente está sufriendo. Cuando llegamos a Plaza de Mayo había más de 200 personas esperando, nosotros regalamos más de 2000 pares y muchos se fueron llorando”, agregó.
Contó que hace más de 35 está en el rubro familiar, que es una “pasión” y que llegó a tener más de 100 empleados. Hoy tiene 30 entre la fábrica y los locales de venta; y utiliza el 20% de las máquinas que tiene en el talle. “Hubo momentos muy difíciles que pudimos sortear bien pero esta es la más dura. Pasamos el 2001, la segunda etapa de Macri que nos resbalamos un poco y esta es la más compleja porque hay un combo de cosas que nos perjudican“, subrayó Albano.
Allí enumero la apertura de importaciones, las ventas online en plataformas, el contrabando que proviene desde Paraguay y Brasil, y la pérdida de poder adquisitivo. “Esto es lo peor porque la gente llega a pagar el alquiler, los servicios y se acomoda para poder comer consumiendo lo más barato”, lamentó.
Respecto a la comparativa que hace con la crisis del 2001, recordó que en aquella época había consumo con “cheques de vuelta”: “hoy no hay ni eso porque la gente no compra directamente. Y lo poco que compran no se puede pagar, no hay ni recesión, es mucho más que eso. Es tremendo y no se si es provocación del gobierno o de verdad no se dan cuenta”.
“Si esto sigue así el final de la película es que estemos todos en la calle sin poder comprar algo de $2000. No sé que va a pasar, cayó mucho el trabajo y la plata en el bolsillo. Es la primera vez que la veo tan difícil”, concluyó.