Marcelo Feliú afirmó que la ciudad perdió la ventaja comparativa social que supo tener antes de la primera ola de grandes inversiones en los 80.
Una pregunta que venimos planteando en Frente a Cano desde hace un tiempo es cuál es el Producto Bruto Interno y cuál el ingreso per cápita en Bahía Blanca. El interrogante cobra relevancia frente a las grandes inversiones que se anunciaron para el futuro cercano en el complejo portuario petroquímico.
Esta mañana en diálogo con Radio Altos, el senador provincial Marcelo Feliú expuso algunos datos sobre la evolución de la economía bahiense en los últimos 40 años y en paralelo de las condiciones de vida de la población.
“Estamos cada vez más obligados a tener datos científicos que nos permitan poder analizar en qué situación está hoy Bahía Blanca y ver en perspectiva cómo se ha desarrollado el crecimiento económico comparado con la variable social”, planteó en primer lugar.
Frente a una industria argentina que atraviesa un camino de “retroceso importantísimo”, Bahía Blanca está a las puertas de una tercera ola de inversiones vinculada al Polo Petroquímico. La primera fue en la década del 80 y la segunda fines de los 90 y principios del 2000.
Esta ventaja con la que corre la ciudad, enfatizó el legislador bahiense, obliga a pensar qué podría significar para la localidad y para el sudoeste bonaerense y para eso se deben estudiar los datos de las últimas cuatro décadas.
Precisó que cuando se compara el crecimiento del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Bahía Blanca en relación a la provincia de Buenos Aires y al país, se observa que el PBG bahiense creció 19%, frente a un 6% de La Plata y un 4% Mar de Plata, por ejemplo.
El dato más relevante, agregó, es que Bahía Blanca tiene un PBG per cápita 21% mayor que la Provincia y 11% más que el país, y eso se explica por las grandes inversiones en el ámbito petroquímico.
No obstante, desde el punto de vista social, indicó que la cantidad de hogares con necesidades básicas insatisfechas que tenía Bahía Blanca en la primera etapa de inversión petroquímica, en la década del 80, aumentó, es decir, “nuestra ventaja comparativa social en los últimos años se achicó“.

“En los 80 estábamos 35% por debajo de los niveles de la Provincia y en la actualidad estamos prácticamente en los mismos lugares. Es decir, en la década del 80 estábamos 35% mejor que el promedio de Necesidades Básicas Insatisfechas de la Provincia. La ventaja comparativa social que teníamos en la década del 80 la hemos perdido”, insistió.
La primera conclusión es que Bahía Blanca ha crecido exponencialmente en su capacidad productiva, pero esa ventaja económica no se ha traducido en igual porcentaje en mejores condiciones de vida de la población.
“Bahía Blanca tiene una economía con un crecimiento exponencial, pero el bienestar general está en disputa. Hubo un crecimiento económico que por ahora no ha demostrado un derrame”, resumió.
Feliú planteó que uno de los grandes debates de cara al Bicentenario es cómo se posiciona Bahía Blanca ante este nuevo ciclo de inversiones, para que la ciudad dé las condiciones indispensables para que las inversiones puedan tener, en muchos casos, rentabilidades extraordinarias garantizadas y paralelamente, que éstas se vean reflejadas en las condiciones de vida de los bahienses.
“Sería imperdonable que no nos planteemos esto, porque si no, posiblemente si hacemos este mismo análisis dentro de 10 años, el producto bruto per cápita de Bahía Blanca será aún más superior que el de la provincia de Buenos Aires y del país, pero las condiciones sociales no van a revertirse en forma sustancial. Por lo tanto, lo que haríamos sería confirmar el desarrollo económico sin bienestar”, subrayó.
Habló además de la necesidad de avanzar en una vinculación mucho más directa, inmediata y consolidada de la distribución de las utilidades de las empresas por su relación con Bahía Blanca y en el contexto de la realidad social de la ciudad.
“La única forma de poder revertir este proceso que lamentablemente no ha sido virtuoso, inversión- bienestar, tiene que trazarse un camino de aquí a por lo menos 20 años donde se pueda empezar a recuperar y que Bahía Blanca sea beneficiaria de parte de lo que le aporta a este desarrollo económico”, concluyó.