Su nombre está ligado al, seguramente, mejor momento del boxeo nacional. Y con ello también, obviamente, al boxeo local.
Carlos María Giménez, o simplemente “Carlitos” supo ganarse el cariño de los aficionados bahienses, y no solo del boxeo, a lo largo de toda su carrera. Fue sinónimo, junto a otros como “Cachín” Méndez, de las inolvidables veladas del Salón de Los Deportes, Soler 444.
En 1972 se consagró campeón argentino allá en el Luna Park, nada más y nada menos.
Dos veces combatió por la corona mundial ante el colombiano Antonio Cervantes, Kid Pambelé. En la primera oportunidad su desempeño dejó algunas dudas, pero en la segunda, directamente “le robaron” la posibilidad de ser campeón mundial.

“Carlitos” saludaba a todo el mundo. Hablaba con todo el mundo. Siempre en términos respetuosos. Había nacido en 1948 y su infancia supo de carencias.
La actividad deportiva le dio un empujón, por su constancia, su compromiso y también por sus condiciones para el boxeo.
Claramente, fue uno de los deportistas más notorios de nuestra ciudad de los últimos 50/60 años.
QEPD