El titular de la oficina municipal, Pablo Daguerre, expuso la necesidad de modernizar las leyes vigentes. “Hay un vacío normativo”, aseveró.
Esta mañana en diálogo con Radio Altos, el titular de la Oficina Municipal del Consumidor (OMIC) Pablo Daguerre se refirió a cómo la inteligencia artificial ha modificado la relación de consumo y cómo ha erosionado la autonomía de consumidores y usuarios.
“La inteligencia artificial ha venido a marcar y a trastocar la relación que tiene el consumidor a la hora de comprar cualquier bien y servicio”, resumió.
En primer punto, enfatizó que la inteligencia artificial influye directamente en lo que se compra a través de recomendaciones personalizadas: “cuando se busca cualquier producto o servicio aparecen publicidades teledirigidas, precios, ofertas o promociones que están adaptadas a cada consumidor”.
En segundo lugar, remarcó que los datos personales del consumidor o usuario se transforman en un nuevo eje de la relación de consumo: “se entrega permanentemente información privada y personalizada a través de las búsquedas de productos, de la ubicación, de los hábitos y preferencias; brindamos esos datos mediante los comportamientos digitales que tenemos a la hora de comprar cualquier bien o servicio”.
Aquí hizo una aclaración, que no se está planteando modalidades de estafa virtual, sino que hace referencia a una relación de consumo lícita.
“La inteligencia artificial nos pone en una situación mucho más vulnerable. Nos convertimos en consumidores predictivos, ya no elegimos per se, sino que eligen otros y ahí es donde se erosiona la autonomía del consumidor”.
Daguerre advirtió sobre un vacío normativo. Señaló que las dos leyes que regulan a los consumidores, una provincial y la otra nacional (Ley 24.240), han quedado totalmente obsoletas porque no hacen referencia a los avances tecnológicos. Aclaró que solo se plantea la modalidad de compra digital a través del comercio electrónico, pero nada sobre la inteligencia artificial.
Enumeró los grandes interrogantes que se abren cuando en el proceso de compra se obtienen respuestas automatizadas a través de los famosos chatbot: ¿quién se hace responsable frente a un perjuicio económico de una respuesta incorrecta de un chatbot?, ¿la empresa, la proveedora de ese bien o de ese servicio, el desarrollador de ese modelo tecnológico, la empresa prestataria de ese servicio tecnológico?. “Esa cadena de responsabilidad hoy no está prevista en la ley 24.240”, subrayó y manifestó la necesidad de una modernización de la norma.
“La ley 24.240 ha quedado totalmente vieja frente al avance de la inteligencia artificial y a cómo ésta atraviesa esa relación de consumo y erosiona la plena autonomía de los derechos del usuario del consumidor. Hay un vacío normativo”, insistió.