Estudiantes secundarios, ahora apoyados por los denominados “chalecos amarillos”, saldrán a protestar este sábado a las calles de Francia, anunció un medio parisino.
Esta continuidad de las protestas estudiantiles se producirá en vísperas del inicio de dos semanas de vacaciones escolares y mientras los bloqueos siguen afectando a los centros educativos.
“Tengo la impresión de que va a ser una especie de culminación. Se nos unirán los trabajadores, los chalecos amarillos que también se volverán a movilizar; además, tenemos la esperanza de que se produzca la convergencia de todas las luchas”, agregó una estudiante en diálogo con RFI.
Las múltiples reivindicaciones de esta jornada de movilización, que reúne a los chalecos amarillos, a los agricultores y a los conductores de vehículos de transporte privado, “coinciden” con las de la juventud, afirmó la líder de la CGT, Sophie Binet, entrevistada en la radio France Inter, refutando cualquier “desgaste” del movimiento de los estudiantes de secundaria señalado por el Gobierno.
Los estudiantes reclaman ante problemas de las instalaciones escolares, el sistema de inscripción universitaria llamado Parcoursup, los horarios y la falta de reemplazo de maestros.
Para responder a ello, el primer ministro Sébastien Lecornu debe anunciar “con urgencia” el fin del sistema de ingreso a la universidad Parcoursup y “modificar profundamente” el proyecto de presupuesto “para, por fin, apostar por el futuro y financiar nuestra educación y nuestra educación superior”, afirmó.
El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, volvió a reunirse con las organizaciones de estudiantes de secundaria el jueves por la noche, por tercera vez desde el inicio del movimiento.
“Se ha avanzado bastante en la escucha de las reivindicaciones”, declaró al salir.
En particular, señaló que las modificaciones que se introducirán en Parcoursup a finales de octubre se aplicarán a los alumnos que actualmente cursan el último año de secundaria.
Pero un referente estudiantil ofreció una versión contrapuesta: “Nos retiramos de la reunión porque no nos escuchaban; nos han anunciado una nueva reunión el lunes a la que no asistiremos”.
Así habló Marius Mesnil, de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, quien convocó a sumarse al movimiento del 17 de octubre.
“La movilización no se detendrá si no logramos una asamblea general para la reforma de Parcoursup y un plan nacional de infraestructura escolar ‘ni heladera ni horno’ (por las temperaturas en las aulas)”, declaró finalmente Nathanaël Combary, presidente de Renouveau lycéen y activista del partido Renaissance.
El movimiento, que comenzó en un centro educativo de los suburbios de París el 17 de septiembre, se extendió por toda Francia, con el apoyo de organizaciones estudiantiles y sindicales.
La única respuesta concreta dada hasta el momento por el Gobierno es un plan de emergencia para reemplazar a los profesores ausentes, que se tradujo en la asignación, desde el viernes, de 2.000 suplentes, de los 3.000 prometidos, según el Ministerio de Educación Nacional.
“De estas 3.000 personas, (…) casi dos tercios ya han sido asignadas”, precisó el jueves Édouard Geffray.
Además, señaló que, desde el inicio de la movilización, 165 miembros del personal de Educación Nacional han resultado heridos.
Fuente: NA