Para el abogado y profesor universitario Federico Storani no hay dudas de que Argentina, bajo la gestión de Javier Milei, está funcionando como un Estado de excepción.
Para argumentar su afirmación se refirió al DNU 70/2023, al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y al DNU 941/2025 que modificó la Ley de Inteligencia Nacional.
Sobre el primer punto, remarcó que se trata de un decreto de necesidad y urgencia ómnibus, inmenso, omnicomprensivo, que incluye a todas las actividades de la Argentina, políticas, económicas, culturales, y que para el 99,9% de los constitucionalistas del país se trata de una medida inconstitucional.
Respecto del financiamiento de las universidades, sostuvo que es el ejemplo más claro de que Argentina se encuentra en un Estado de excepción porque el proyecto varias veces fue enviado al Congreso para su aprobación, varias veces rechazado, se insistió con el veto, se lograron las mayorías especiales que requiere la Constitución Nacional para rechazarlo, por lo tanto la ley quedó firme y en vigencia, pero el Gobierno no la aplicó. Continuó el relato, indicaron que luego se recurrió a otro de los poderes del Estado, la Justicia, hubo un fallo de la Cámara que ordenaba su aplicación y también de la propia Corte Suprema de Justicia, que es el máximo tribunal que hace el control de constitucionalidad, que ordenó el cumplimiento de la financiación de la educación superior, y todavía sigue sin cumplirse, sin aplicarse.
Y en tercer lugar, habló del DNU 941: “ampliación de los servicios de inteligencia, con fondos increíblemente altos para un gobierno que dice que no hay plata y donde todas las operaciones de la SIDE son encubiertas, pudiendo arrestar una persona sin orden judicial previa”.
Alertó que esa reforma de la Ley de Inteligencia “choca” con prácticamente 20 artículos de la Constitución Nacional.
Para Storani, esta forma de gobernar a través de DNU que van en contra de leyes, es una necesidad del modelo de La Libertad Avanza, que aclaró, es una tendencia mundial.
Analizó que en Argentina se está aplicando un neoliberalismo clásico, con una doctrina del shock mucho más brutal y más inhumana. “Es casi una necesidad del modelo ir restringiendo libertades, achicando derechos, pasando de un Estado de derecho pleno a uno antidemocrático. En el mundo se habla del vacío de la democracia, de la tecno-oligarquía, del tecno-feudalismo, con magnates que dicen que la democracia es un estorbo, un obstáculo para el desarrollo de sus actividades”, aseveró.
Y agregó que está clarísimo que la tendencia que se sigue en el mundo es la de disminución de los estados democráticos con ejemplos en Estados Unidos, Europa, América Latina.
Elecciones en Brasil
Storani también se pronunció sobre al triunfo en primera vuelta de Flávio Bolsonaro sobre Lula Da Silva (el balotaje será el 25 de octubre), y habló de múltiples factores que explican el resultado.
Uno es que hay un sector muy activo de la Iglesia Evangélica que trabaja de manera directa para el bolsonarismo o los sectores de extrema derecha.
Pero también sumó, “casos curiosos” como el de los sectores agropecuarios, beneficiados por políticas aplicadas por el gobierno de Lula, que sin embargo, votaron a Bolsonaro.
Además, señaló que “hay cosas que son inexplicables”. “La desocupación bajó del 8 al 5%, se sacaron más de 30 millones de personas de la pobreza y eso no se expresó en las urnas”.
“Por un lado hay un desgaste, por otro lado hay un reordenamiento geopolítico muy brutal, muy agresivo. Hay una incidencia, una participación descarada por parte de gobiernos externos que se alinean a los intereses estratégicos, fundamentalmente los de Estados Unidos de Norteamérica”, expuso sobre las causas de la derrota de Lula.
Por último, consideró que es un momento muy complejo para la humanidad porque hay un mundo en el que no hay derecho internacional, no hay reglas, no hay normas. “En el fondo sigue estando la disputa hegemónica de las dos grandes superpotencias: China y EEUU”, finalizó.