El titular de UATRE, Ariel Piangatelli, criticó que “el motor” del sector agropecuario no fue mencionado en ninguno de los discursos de la Exposición de Bordeu.
Ariel Piangatelli, secretario general de UATRE Bahía Blanca y delegado regional, publicó un extenso análisis tras participar de la 142° Exposición Nacional de Ganadería, Comercio e Industria en el predio de la Sociedad Rural en Villa Bordeu.
Si bien destacó el evento, apuntó a la invisibilización de las y los trabajadores rurales, que señaló, no fueron nombrados en ninguno de los discursos de las autoridades.
“Los trabajadores son el motor, el engranaje básico, que impulsa todo eso que queda expuesto en cada muestra. Pero sentimos que somos los convidados de piedra”, aseveró.
Advirtió que los trabajadores atraviesan una situación muy crítica respecto a lo salarial en un momento en el que el sector agropecuario está pujante, con crecimiento exponencial y una economía sostenida, con precios y volúmenes récord. “Sin embargo, los trabajadores rurales somos los convidados de piedra, no participamos de ninguno de esos procesos de ganancias”, criticó.
“Escuchar a las autoridades que dieron sus discursos y hablaron de todo esto; como todos los años siempre giran los discursos alrededor de los impuestos y las tasas, pero cuando hacen una evaluación en general del sector, nunca se acuerdan de los trabajadores”, insistió.
Y agregó: “Estábamos ahí, presentes, a la vista de todos; los trabajadores de las cabañas estuvieron yendo y viniendo con los animales, cuidándolos, dando vueltas por el lugar. Somos una pata tan importante como todo el resto de los componentes del sector, o más, y no se nos nombra”.
Sobre la situación salarial, informó que un peón general percibe un salario de bolsillo de $900.000. “En un momento donde los precios los vemos en el mostrador, en los puertos, con los granos que se exportan que están en un momento muy bueno, con precios récord, y no estamos pudiendo lograr que eso se vea reflejado en el bolsillo de los trabajadores”, aseveró.
Planteó que el sector de los trabajadores rurales no tienen fuerza de choque, no pueden hacer un paro contundente, y eso complejiza la posibilidad de lograr subas salariales.
“¿Cuánto le falta al sector para estar a la altura de la importancia que representa un trabajador rural? ¿Cuánto personaje que se cree superior y en su egoísmo exponencial es incapaz de repartir un poco más equitativamente las ganancias del sector?¿Cuánto explotador negrero y porquería anda por ese predio mezclándose con los buenos empleadores?”, son algunas de las preguntas que planteó Piangatelli en su posteo en redes sociales.
Y habló de un grupo de empleadores con un modus operandi de contar con trabajadores sin registrar, en malas condiciones, ejerciendo maltrato y aprovechándose de la vulnerabilidad de sus empleados, que por ejemplo, llegan desde provincias del norte del país. “Están a más de 1.500 kilómetros de su familia, son explotados, maltratados, presionados, coaccionados. Son actos delictivos escondidos o camuflados detrás de la figura de empleadores o de empleo; evaden la ley y los impuestos, maltratan y coaccionan a los trabajadores. Eso lo vemos permanentemente, todas las semanas encontramos algún caso”, subrayó.
“La situación económica no hace ni más ni mejor a una persona, pero se creen superiores. Y la sociedad bahiense así los considera, porque tener un pedazo de tierra a veces los pone en un lugar superior. Son explotadores, negreros, maltratadores de la gente, no respetan feriados ni el descanso semanal, no les dan las condiciones mínimas de un techo como se merecen un trabajador y su familia”, apuntó, por último.