Los datos marcan una merma del 23% de inscriptos desde 2017. Un 55% de los estudiantes abandonan la carrera en su primer año y 4 de cada 10 que llegan a último año con dificultades
Hay 1.200.000 de maestros contemplando todos los niveles y modalidades. 650.000 estudiantes en los institutos de formación. 55% de merma en el primer año de cursada y una caída del 23% en las inscripciones desde 2017. Todos estos datos reflejan la dura realidad que atraviesa la docencia en el país, donde cada vez menos gente elige la profesión.
En el Día del Maestro, C5N habló con profesionales para plasmar una radiografía del sector, atravesado por una fuerte caída del salario real, condiciones laborales adversas en los Institutos Superiores de Formación Docente (ISFD) y un elevado clima de violencia en las escuelas.
Emmanuel Lista, investigador asociado de Educación de CIPPEC, calificó a la realidad actual docente como “una deuda pendiente de la política educativa. Y la más importante para mejorar la calidad”. “Si bien contamos con un Instituto Nacional de Formación Docente; una importante oferta gratuita de formación para docentes en ejercicio, que otros profesionales no disponen; ciertas condiciones laborales en cargos titulares diferenciales; y algunas provincias avanzan con medidas como la concentración horaria de los docentes en ciertas escuelas, el pago de incentivos o el reconocimiento del trabajo fuera del aula; el panorama de fondo sigue siendo desigual, fragmentado y con problemas de larga data”, analizó.
La formación inicial de los docentes es un pilar irremplazable en el desarrollo de conocimientos, capacidades y disposiciones esenciales para una profesión desafiante y vital para cumplir el derecho a la educación. Los cuatro años de estudio para la obtención del título son preciados, ya que allí se define en buena medida la selección de los candidatos, las formas de entender la profesión y el desempeño posterior.
“Una vez en ejercicio, la formación continua para profundizar en conocimientos y en las particularidades de la práctica es también fundamental, pero más difícil de concretar por el escaso tiempo disponible tanto en servicio como fuera de él”, señalan Cecilia Veleda, Esteban Torre y Florencia Paparella en el documento de CIPPEC El corazón del sistema educativo: políticas para fortalecer la profesión docente.
Al momento de indagar sobre la realidad actual docente, los especialistas sí destacan una fuerte “merma” o pérdida de estudiantes durante el transcurso de la carrera y las dificultades para atraer nuevos candidatos.
“Las más de 1.300 instituciones que dictan formación docente configuran un sistema sobredimensionado y fragmentado, con importantes desafíos de coordinación, planeamiento, eficiencia y eficacia. Por un lado, el 55% de los estudiantes abandonan la carrera en su primer año y 4 de cada 10 estudiantes del último año tienen dificultades de comprensión lectora lo cual refleja desafíos en el rendimiento del sistema”, señalan desde CIPPEC.
Por su parte, Emmanuel Lista, amplía en diálogo con C5N que sí hay una merma: “ Pasamos de un pico, en 2017, de 189 mil ingresantes a profesorados dictados por institutos superiores a casi 146 mil en 2025″.
Para el investigador asociado de Educación de CIPPEC, esto se puede analizar con distintos puntos de vista. “Por un lado, la cifra actual es equivalente a valores de 2012, no representa un volumen inédito en la historia del sistema. Asimismo, hay que estudiar cómo esta caída dialoga con la baja de la natalidad y la reducción de la matrícula escolar”. En este escenario, resaltó “es imperioso planificar la oferta de profesorados, para mejorar su calidad y también para evitar que haya docentes egresados sin puestos de trabajo disponibles”.
Por otro lado, “probablemente esta caída también responde a una falta de atracción hacia la docencia y a un progresivo deterioro de la imagen de esta profesión en la sociedad. Este es un fenómeno que ocurre a nivel mundial y representa un problema grave, no sólo porque, a futuro, produciría escasez de docentes sino porque no hay mejora posible en un sistema educativo si la profesión que lo sostiene no es valorada socialmente”, completó.
Además de la fragilidad salarial, la docencia presenta otras condiciones institucionales adversas: en primer lugar, muchos docentes, sobre todo los profesores de nivel secundario, suelen trabajar en más de una institución. También porque no tienen una dedicación exclusiva a la docencia. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el porcentaje de maestros que declaró tener más de una ocupación pasó del 16% al 24% entre 2004 y 2024.
En segundo lugar, por las condiciones deficitarias de la infraestructura escolar. Dado que la inversión en el mantenimiento edilicio es muy baja, el deterioro se acumula: desde techos caídos hasta falta de gas, las dificultades atentan contra un mínimo confort en el día a día y llegan a generar interrupciones de clases o hasta catástrofes.
Desde CIPPEC explicaron que con los pocos datos disponibles que existen a nivel nacional, el 30% de los directores indica que las escuelas no tienen acceso a agua de red pública y solo el 44% dice poseer red cloacal.
La disponibilidad de recursos materiales también es variable entre las escuelas, tendiendo a ser más abundantes en aquellas con cooperadoras de familias más activas y pudientes. Así, por ejemplo, más del 50% de las escuelas de nivel primario no poseen bibliotecas, consignan los datos de la Subsecretaría de Evaluación e Información Educativa. En materia de internet, salvo la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, con casi cobertura total, la mayoría de las provincias exhibe importantes déficits, especialmente en lo que respecta al acceso en aulas, laboratorios y bibliotecas.
En tercer lugar, la función pedagógica perdió peso en las escuelas ya que las problemáticas derivadas de la cuestión social cambiaron el oficio docente. “Las instituciones no están equipadas de forma suficiente en personal y recursos para dar solución a las problemáticas de los estudiantes, lo cual redunda en demandas insatisfechas y frustración. Además, muchas veces predomina un vínculo personalizado, inmediato y emocional entre familias y docentes, que atravesado por canales digitales, genera una presión adicional”, explicaron desde CIPPEC.
Otro punto a tener en cuenta es el clima de trabajo conflictivo en las escuelas: los propios estudiantes del nivel secundario evalúan el mismo como el peor -posición 80- entre los 81 países participantes en la evaluación de PISA 2022. En la misma línea, según las opiniones recabadas entre los estudiantes en la evaluación Aprender 2024, 63% de los estudiantes de sexto grado de primaria reportan haber sido víctimas de una agresión en la escuela o en redes sociales y casi 4 de cada 10 se sienten discriminados.
Fuente: C5N