El populista de extrema derecha Abelardo de la Espriella asumió este viernes como nuevo presidente de Colombia decidido a combatir con mano dura a guerrilleros y narcos, en un giro que estrecha lazos con Washington y sepulta las negociaciones de paz.
El abogado y empresario millonario de 48 años, que también posee la nacionalidad estadounidense y es aliado de Donald Trump, juró “cumplir fielmente la Constitución y las leyes” en una ceremonia en Cali, en la primera vez que un presidente asume su cargo fuera de Bogotá. “Seré el presidente de todos los colombianos”, prometió en su primer discurso como presidente. Y remarcó que “no hay espacio para la intransigencia”.
De la Espriella asumió para un periodo de cuatro años en reemplazo de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda que gobernó Colombia y quien no reconoció la victoria de su sucesor en el balotaje del 21 de junio, cuando se impuso por un estrecho margen al candidato oficialista Iván Cepeda. Petro denuncia un supuesto fraude electoral que fue totalmente descartado por las autoridades electorales.
La ceremonia tuvo lugar en el auditorio de la Universidad Santiago de Cali, en el sudoeste del país, cerca de territorios bajo dominio de grupos armados que han desatado la peor ola de violencia en una década. El nuevo presidente, que se hace llamar El Tigre, se comprometió durante su campaña a poner fin a los fallidos planes de paz de Petro con organizaciones que trafican cocaína en el país con la mayor producción mundial de esta droga.
A la tarde, sorpresivamente, De la Espriella abandonó el auditorio de la Universidad Santiago, mientras representantes de varias religiones hacían oraciones por el éxito de su mandato y se dirigió a una guarnición militar de Cali donde luego pronunció su discurso.
Allí se comprometió a “derrotar sin tregua al narcoterrorismo” y dio “la orden perentoria” a las fuerzas armadas a combatir a las bandas del narcotráfico. “El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, arengó.
De la Espriella afirmó que el 21 de junio ganó “la democracia. Lejos del abismo de los modelos totalitarios bolivarianos que tanto sufrimiento han causado a nuestra región”.
Ausente del acto en Cali, Petro abandonó a primera hora de la tarde la casa presidencial en la capital junto a parte de su familia y sus colaboradores. “Espero que nos recuerden. Hasta siempre, libertad y vida”, dijo en su despedida.
Los aliados de Petro llamaron a protestas este mismo viernes en las principales ciudades luego de perder las elecciones por el margen más estrecho de la historia, menor al 1%.
Cali, afectada recientemente por atentados guerrilleros, fue blindada para la ocasión con el despliegue de 11.000 militares y la activación de un sistema antidrones.
Sintonía con la Casa Blanca
A la ceremonia de asunción de De la Espriella asistió una decena de jefes de Estado, delegados de la Casa Blanca liderados por el fiscal general de Estados Unidos, y varios cancilleres, incluido el de Israel. Allí estuvo el presidente argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast, el paraguayo Santiago Peña, y el ecuatoriano Daniel Noboa. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva avisó que no asistiría. También llegó el jefe de la FIFA, Gianni Infantino, en momentos en que una fuerte crisis sacude la institución.
La asunción de De la Espriella en Colombia inclina aún más la balanza hacia la derecha comprometida con la guerra antinarco liderada por Trump en América Latina.
El líder estadounidense respaldó al libertario, quien le aseguró que Colombia se relacionará como “nunca antes” con Washington. El nuevo gobierno vuelve a acercar las relaciones de ambos países, tras los choques entre Petro y Trump.
Sin mayorías en un Congreso dividido, el nuevo mandatario prometió intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros con apoyo de Israel y Estados Unidos, y construir megacárceles similares a las de El Salvador.
Fuente: diario La Nación