Coope Borlenghi
Nacionales - 13:10
Nacionales - 13 de julio 2026, 13:10

Fuerte rechazo a la derogación de la ley de etiquetado frontal de alimentos

UNICEF y las sociedades argentinas de Pediatría y Nutrición se expresaron en contra de la iniciativa del Gobierno.

UNICEF, la Sociedad Argentina de Pediatría y la Sociedad Argentina de Nutrición se expresaron en contra de la derogación de la ley de Etiquetado Frontal de alimentos que impulsa el presidente Javier Milei.

En un conversatorio que se celebró este lunes, y del que participaron referentes del mundo académico, legislativo y de la sociedad civil, expertos alertaron sobre el lobby de la industria alimenticia y hasta destacaron cómo la ley es beneficiosa para el equilibrio fiscal por el que tanto aboga el gobierno de La Libertad Avanza. El caso chileno, implementado durante un gobierno de derecha, es un faro para la región.

Durante el coloquio, denominado Entornos alimentarios saludables para niños, niñas y adolescentes, el disparador, confesó el Rafael Ramírez, representante de UNICEF Argentina, fue el proyecto de ley impulsado por Milei en el Senado que busca derogar la ley de Etiquetado Frontal de alimentos sancionada durante el gobierno de Alberto Fernández. Su intención, dijo Ramírez, es que “haya plena conciencia de la decisión que se está tomando”.

Así dio por iniciado el encuentro para analizar el impacto de la ley que obliga a los productores de alimentos y bebidas empaquetadas a introducir octógonos color negro en sus envases para advertir sobre el exceso de azúcares, sodio, grasas y calorías.

La postura de UNICEF es que “cualquier revisión del marco normativo nacional en materia alimentaria y nutricional debería asegurar que las herramientas conducentes a una alimentación saludable se mantengan y fortalezcan”.

2025, un antes y un después

Para dar un panorama inicial, tomó la palabra Mauro Brero, asesor Senior en Nutrición de UNICEF, quien destacó que el año 2025 fue un “momento histórico”. Por primera vez, desde aquel año, a nivel mundial, “hay más niños con obesidad que con bajo peso”. Un dato nada menor si se tiene en cuenta que, precisamente, la ley que Milei intenta derogar busca, precisamente, prevenir la malnutrición en la niñez.

Así las cosas, Brero destacó que entre el 2000 y el 2025 se triplicó el número de niños con obesidad a nivel mundial. Dicho esto, el especialista indicó que los principales “determinantes” de las formas de malnutrición no son otros que la oferta excesiva y omnipresente de productos alimenticios no saludables, junto con la información asimétrica. Sobre este punto, puso el foco en dos cuestiones: no es fácil usar la información del envase y que existe mucha publicidad y promoción sobre alimentos poco saludables.

Ambas cuestiones vinculadas a la información asimétrica a la que se refirió Brero están contempladas en la ley argentina. Es que, además de la obligación de los octógonos en los envases, la normativa prohíbe que aquellos productos que contengan estos sellos incluyan, en sus envases, personajes infantiles o promesas de regalos.

Pero además, Brero puso el foco en uno de los puntos a los que tanto apela el gobierno libertario a la hora de gobernar: el equilibrio fiscal. En este sentido, el especialista hizo alusión a un estudio elaborado en México que arrojó que si bien los alimentos poco saludables “son un buen negocio para la industria, es malo para el presupuesto público”. Es que, en promedio, un niño con obesidad le representa al Estado un costo (a lo largo de su vida) en torno a los U$S 200.000.

Por todo esto, el especialista en nutrición destacó que “se necesitan leyes para proteger la buena alimentación” y remarcó que las prioridades para Unicef son: etiquetado de advertencia, regulación de entornos escolares, políticas fiscales y regulación del marketing, entre otras.

Para rematar, Brero alertó sobre el lobby y las “interferencias” de la industria alimentaria y de bebidas, que suelen ser las que frenan o fuerzan que se dé marcha atrás con las regulaciones que fueron implementándose en distintos países. “Unicef aboga para que la industria no interfiera en políticas públicas”, remató Brero, en clara alusión al conflicto de intereses.

En la Casa Rosada, fuentes reconocieron, en diálogo con Ámbito, que el impulso de la iniciativa tiene que ver, en buena medida, a las presiones por parte de la industria alimenticia. Este sector siempre se mostró en contra de la medida.

Así y todo, el proyecto sigue sin avanzar en el Senado, donde por estos días, las prioridades del oficialismo son avanzar con la reforma política, que tiene entre sus puntos salientes la eliminación de las PASO.

Etiquetado Frontal: una ley perfectible

“Toda ley es perfectible, no apoyamos la derogación”, alertó Gabriela Pacheco, representante de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). En este sentido, la especialista señaló que hay varios puntos de la ley que podrían ser mejorados.

Por caso, puso el foco en que debería reforzarse la educación alimentaria y en nutrición, punto que está contemplado en la letra chica de la ley vigente. Así como también, que la implementación de la iniciativa no debería circunscribirse al ámbito escolar. Sino que también debería alcanzar otros espacios en los que los niños pasan “tiempo de disfrute”. Como, por ejemplo, los clubes.

Una mirada similar planteó María Araujo, quien expuso en representación de la Sociedad Argentina de Pediatría, y mostró un relevamiento para luego concluir que “el etiquetado es valorado como una herramienta útil” por las familias. Aunque –en consonancia con Pacheco—“hace falta fortalecer la educación alimentaria y nutrición”.

Además, destacó que, en buena medida, el impacto de la ley también depende de que haya regulación y controles sobre el cumplimiento de la letra chica de la iniciativa. En este sentido, puso como ejemplo que, en el grueso de las provincias “no se cumple en kioscos escolares”. En otras palabras, indicó que tanto en escuelas públicas como en privadas se siguen vendiendo productos pese a que tengan el sello.

Así, los especialistas, al igual que Unicef, se expresaron en contra del proyecto libertario que va a tono con la “batalla cultural” que Milei dice dar desde que desembarcó en la Casa Rosada.

El caso de Chile

Chile fue el primer país de la región que implementó el etiquetado frontal de alimentos, 10 años atrás. Más acá en el tiempo, además de la Argentina, se plegaron países, como Uruguay, Brasil, Colombia, México, Venezuela, Ecuador y Perú.

Para hablar sobre los resultados chilenos, fue invitada a exponer Camila Corvalán, del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile. Apenas comenzó su alocución, la especialista destacó que en su país, antes de avanzar con la sanción de la ley hubo distintas estrategias para modificar las conductas de manera voluntaria. Pero, “no tuvieron éxito”.

Así fue que avanzaron con la ley que, 10 años después –y pese a la restricción en bases de datos—en INTA aseguran que la ley tuvo un impacto positivo a tal punto que “ha sido destacada a nivel nacional e internacional”.

Entre otros, Corvalán destacó que la ley generó cambios en el comportamiento de los productores de alimentos y en sus consumidores. Por caso, según se pudo observar, en los últimos años se registró “una disminución importante de sodio y azúcar en los productos”. Además, aseguró la representante del INTA, los consumidores compran alimentos más saludables. “Hay una disminución del consumo de nutrientes”, resaltó.

De paso, la investigadora indicó que en Chile, la ley “se implementó con un gobierno de derecha”. Fue durante el gobierno del presidente fallecido Sebastián Piñera. “Prevaleció el objetivo de salud pública”, remató.

La obesidad como problema de salud pública

De acuerdo a datos de UNICEF, la Argentina es el tercer país de América Latina en prevalencia de exceso de peso en menores de 5 años (UNICEF, 2023).

Además, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud de 2019, el 41,1% de la población de 5 a 17 años de la Argentina presenta exceso de peso. En la primera infancia, Unicef y Cesni mostraron en una investigación hecha en 2024 que cerca del 50% de los niños y niñas de 6 a 23 meses consumió alimentos o bebidas dulces no saludables el día previo, cifra que supera el 60% en sectores de menor nivel socioeconómico.

En la adolescencia, el informe Alimentos ultraprocesados e infancia (UNICEF, 2025) señala que 8 de cada 10 adolescentes consumieron alimentos o bebidas azucaradas el día previo, mientras que 4 de cada 10 consumieron productos ultraprocesados salados.

Fuente: diario Ámbito

Banner Radio Online
Banner LC
Banner Despabilate XS

Otras noticias Nacionales

te puede interesar

las más leidas