La Asamblea General de Accionistas de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) terminó este viernes con un cambio de conducción que era esperado desde hacía semanas. Julio Manco, le dio la derecha y entregará la presidencia de la fábrica de aviones al ingeniero Oscar López.
La representante del ministerio de Defensa en la asamblea, la abogada Carolina Coler, encabezó la posición del accionista mayoritario —el Estado nacional (Defensa) posee el 99 por ciento del paquete accionario— y testimonió a favor del recién designado presidente, el ingeniero López, un profesional de química que viene de la gerencia general de Fabricaciones Militares (FM), empresa que tiene el 1 por ciento restante de las acciones de FAdeA.
En rigor, Manco fue eyectado de su puesto más allá de que fingió renuncia en una carta fechada el 21 de mayo pasado; a la que Ámbito tuvo acceso; y exponía la habitual fórmula de “razones personales” para dar el paso al costado.
Durante meses, la gestión quedó bajo la lupa por la paralización de decisiones estratégicas, reclamos del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), denuncias por presuntas irregularidades en contrataciones vinculadas al sector de la aviación ejecutiva, posibles conflictos de interés y filtraciones de licitaciones que incluso llegaron a la Oficina Anticorrupción.
A ese escenario se sumó recientemente una denuncia radicada en la Policía de la Ciudad de Buenos Aires por presunta violencia física y maltrato contra una mujer de 72 años, episodio que terminó acelerando su salida.
En los pasillos de la fábrica la definición era contundente. “Un Adorni de vuelo corto”, ironizaban trabajadores y directivos para describir una gestión con fuerte exposición mediática, pero escasos resultados productivos.
Emilio Magnaghi, empresario mendocino es otro de los que se va del directorio en tanto que seguirá en funciones el brigadier Francisco Leguiza, actual comandante de Material de la FAA.
Pero su situación tampoco quedó exenta de ruido político: su nombre apareció mencionado en el artículo-denuncia publicado por Clarín semanas atrás sobre presuntas irregularidades vinculadas con la adquisición de la aeronave Embraer ERJ-140 “55 Héroes”, un episodio que escaló hasta el ministerio de Defensa y derivó en una denuncia penal que radicó el ex ministro Luis Petri en la justicia federal.
La interna que expuso al Gobierno y el operativo fracasado
La remoción también dejó expuesta una disputa política mucho más amplia por el control de una de las empresas estratégicas del complejo industrial para la defensa.
La Asamblea tuvo picos intensos porque un autopostulado a la presidencia del directorio era Guillermo Ballesteros, capitán retirado de la Fuerza Aérea, y, dicen que casi hizo pucheros al enterarse de que se lo proponía a la vicepresidencia del directorio.
La opción Ballesteros; que funge de asesor del presidente saliente; de alcanzar la conducción de la planta cordobesa; que fracasó; venía conversada con Manco y también con el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Valverde.
El titular aeronáutico militó la postulación de Ballesteros ante el ministro Presti y también con el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, general de división Jorge Puebla, aunque el lobby no aterrizó en pista firme.
En una reunión de directorio precedente, Manco intentó modificar la orgánica y crear una secretaría general a la medida de Ballesteros, -eliminando la gerencia general-, y otorgándole “instancias de toma de decisiones, coordinación y resolución de situaciones antes de llegar a los niveles superiores de conducción” (el Directorio). “Un líbero con poder, típico de pilotos cazadores”, resumieron fuentes militares.
Dentro de FAdeA interpretaron aquella idea como una tentativa por mantener influencia sobre la administración y monitorear expedientes sensibles abiertos en la Gerencia de Ética y Compliance a cargo de Julia Enríquez, algunos ya tramitan en la justicia federal de Córdoba.
Chaher, otra vez en el centro de la escena
La crisis vuelve a colocar bajo cuestionamiento al titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, el abogado mendocino Diego Chaher.
Dentro del sector reconocen a Manco como uno de los principales nombres promovidos por el funcionario del Ministerio de Economía y ahora también identifican a López como una continuidad de esa misma línea política.
Las críticas apuntan a la ausencia de un plan industrial para recuperar a FAdeA y a la falta de articulación entre Economía y Defensa para potenciar una empresa considerada estratégica para la política de defensa nacional.
La fábrica fue excluida de la lista de empresas sujetas a privatización que preveía la ley Bases justamente por esa tipificación.
Lejos de consolidar un proceso de crecimiento, distintas fuentes de la industria aeroespacial y proveedores sostienen que la fábrica atraviesa un progresivo vaciamiento productivo, con contratos demorados, escasa inversión y pérdida de capacidades.
El proyecto con México que quedó atrapado en la crisis
La incertidumbre política llega en un momento particularmente delicado para FAdeA. Sobre la mesa permanece uno de los proyectos internacionales más importantes de los últimos años: la propuesta de cooperación presentada por la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA) para desarrollar junto a la empresa cordobesa un programa de producción aeronáutica con eje en el IA-63 Pampa III Block 2.
La iniciativa contempla avanzar en esquemas de integración industrial, transferencia tecnológica y producción conjunta para abastecer mercados latinoamericanos.
El interés mexicano se concentra en el entrenador avanzado desarrollado por FAdeA por su bajo costo operativo respecto de otros competidores internacionales y por la posibilidad de incorporar radar y sistemas de armas que le permitan cumplir funciones de ataque liviano, vigilancia de fronteras, interceptación de vuelos clandestinos y apoyo a operaciones antinarcóticos.
Podría convertirse en la prueba de fuego para determinar si la nueva conducción logra transformar a FAdeA en un actor relevante de la industria aeroespacial regional o si la crisis política terminará frustrando una de las pocas iniciativas con verdadero potencial exportador que hoy tiene la empresa.
La falta de definiciones comerciales, la inestabilidad en la dirección de la empresa y la demora en decisiones estratégicas comenzaron a generar incertidumbre sobre la capacidad argentina para responder a un eventual programa binacional.
A ello se agrega otro dato significativo: permanece inmovilizado un contrato cercano a los 110 millones de dólares entre FAdeA y la Fuerza Aérea Argentina destinado a modernizar aeronaves IA-63 Pampa II hacia la versión Pampa III Block 2 y actualizar parte de la flota ya operativa.
Ese acuerdo contemplaba un anticipo del 30%, recursos que habrían permitido recomponer el flujo financiero de la empresa y fortalecer justamente la capacidad industrial necesaria para afrontar proyectos internacionales como el impulsado por FEMIA.
El desafío de López
La reacción sindical tampoco acompañó el desembarco del nuevo presidente. Desde el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos calificaron la designación como “un balde de agua fría” y cuestionaron que López no provenga de la industria aeronáutica, justamente cuando la empresa enfrenta negociaciones internacionales, contratos militares demorados y la necesidad de recuperar credibilidad frente a potenciales socios estratégicos.
El cambio de autoridades cierra un capítulo, pero difícilmente resuelva el problema de fondo, dicen en el gremio.
“La discusión ya no gira únicamente sobre quién ocupa la presidencia de FAdeA, sino sobre la ausencia de una política industrial consistente para una empresa que concentra capacidades únicas en América Latina y cuyo futuro aparece condicionado por las disputas internas del propio Gobierno”, sostiene la conducción sindical.
Fuente: diario Ámbito